Gusanos en tu cuerpo, ¿cómo llegan a ti?

Puedes ser indiferente a cualquier cosa, pero no a los gusanos. La repugnancia es prácticamente unánime. Al verlos moverse, ya sea en una película o en la calle, el estómago se revuelve lo suficiente para dejar de lado el plato de comida o la golosina.

Ahora imagínalos en la piel de una persona; en una herida; en la boca; en un oído; en los ojos. Sí, yo también siento lo mismo: no es nada agradable.

La palabra “miasis” define la presencia de larvas de mosca en un tejido u órgano de un vertebrado (incluyendo al humano). Deriva del griego “Myia”, y significa mosca. Este término fue establecido en 1840 por alguien de apellido “Hope”.

Las larvas nacen de huevecillos de mosca, y por lo tanto debo decirte que hay varios tipos de ellas que las engendrarán, pero la más frecuente en occidente es la horrible Dermatobia hominis (abajo en la imagen).
El asunto es que las larvas saben que necesitan un ser vivo de sangre caliente para vivir, y el objetivo se alcanza de una manera muy inteligente: mamá mosca deposita sus huevecillos en los mosquitos que se le crucen enfrente, y este se va sobre nosotros. Al picarnos, las larvas ven su única oportunidad y descienden mientras don mosquito está chupando nuestra sangre, y a través de ese orificio se meten a nuestra piel.

A las larvas les encantan los bordes de las heridas; los lugares con restos de sangre coagulada o costras secas. (El ciclo vital se muestra en la imagen de abajo).

Sin más por hacer, solo queda esperar lo suficiente para que haya síntomas (a veces nunca los hay, pero es lo menos frecuente). Tiempo estimado de espera: 3 meses.

Después de este tiempo, ahora sí, dependiendo del lugar donde se hayan anidado las posibilidades de manifestaciones son muy variadas: forúnculos (algo así como granos muy rojos y grandes) de crecimiento lento en espalda por ejemplo; dificultad respiratoria por obstrucción nasal; comezón en el oído; dolor en el ojo afectado (sí, también llegan a los ojos); dolor abdominal, etcétera.

Hay larvas especialmente diseñadas para los organismos vivos, y otras para animales muertos. Otras se adaptan y otras larvas son las llamadas “accidentales”, esas que se desarrollan en la comida cuando los huevecillos o las larvas son depositados en las tortas o lonches que se preparan desde mucho tiempo antes y te los venden en las tiendas (una vez me pasó y desde entonces jamás los probé de nuevo ¡Nunca más!).

Si bien los gusanos los asociamos con podredumbre, o que pertenecen exclusivamente a un nivel de vida tipo la indigencia (es lo que vemos en los hospitales principalmente, los pacientes abandonados), no necesariamente es así. Cierto, a mayor limpieza, menos posibilidades, pero moscas y mosquitos los hay en todos lados, hay que cuidarse.

Si bien creo que los gusanos se llevan el podio de la repugnancia, esto es similar a la escabiasis (piojos). Es una enfermedad solamente, pero en nuestra mente la asociamos con que no hay un buen aseo de la persona que los adquirió y por eso jamás en la vida nadie dirá a alguien más si tuvo piojos ya de adolescente o adulto (te lo aseguro, conozco quien piensa así). Objetivamente, es una enfermedad, y nada más. Le puede suceder a cualquiera.

Es común también que personas que tienen gangrena y que obviamente atraen moscas, acaben desarrollando la miasis. Triste el caso del médico interno de turno, porque el tratamiento más allá de cualquier medicamento y de la amputación de la pierna es primero retirar todos los gusanos de la zona afectada. (1 o 2 veces en mi carrera lo hice, y es efectivamente tan asqueroso como suena).

Esto es una parasitosis, y por lo tanto la medicina que más se usa (incluyendo en el ganado), es la ivermectina. Está también el petrolato sódico (nunca lo he usado). Hay medidas en la piel que se llevan a cabo como bañar de té de manzanilla a los gusanos para que no se muevan tanto o en un forúnculo poner vaselina para que la larva se asfixiar al quedar aislada de su fuente de oxígeno.

La recomendación universal es las medidas de higiene. Todo lo más limpio que se pueda. Aparte del dengue, recuerda que los moscos también provocan la miasis, así que tienes una razón más para extremar precauciones.

Espero te haya sido de provecho y te haya quedado claro, como a mí.

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Gracias.

Dr. Luis Enrique Zamora Angulo.

Tu médico internista.

Fuentes:

Garcés JM; enfermedades infecciosas cutáneas; Perú 2007.

Israel Díaz Marín; miasis cutánea: reporte de caso; Revista ciencias médicas 2011.

Imágenes de Google.

 

 

 

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Médico Internista, expositor, conferencista, docente y ¡blogger!. Ejerzo desde el 2007. Te acercaré a la medicina como nunca antes lo has visto. Lo que aprenderás en mi blog te será útil todos los días. Tal vez no te guste enterarte de todo lo que leas, pero cambiará tu vida, te lo aseguro.

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Dr. Luis E. Zamora

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