El secreto para controlar tu diabetes y tu hipertensión arterial.

Si hay algo muy común en mi práctica diaria, es que la presión arterial del hipertenso y la glucosa de quien tiene diabetes, muchas de las veces está fuera de los rangos que debería (glucosa menor de 110 mg en ayunas y presión arterial en menos de 140/90 mmHg), y me preocupa por una sola razón: la mayoría de las personas que vemos en el consultorio de cualquier hospital, (esos que van a su cita sin tener nada más que solamente la “presión alta” o diabetes o ambas), en verdad no encierra mayor problema para alcanzar esas metas, ¡Y no las estamos alcanzando!.

Y lo peor de todo es que muchos siguen al pie de la letra las indicaciones de su médico. Se toman su medicina a la hora que les toca y nunca salen bien parados a la hora de la medición.Y por si fuera poco, se combinan otros 2 factores: el paciente se “acostumbra” a ver que siempre está manejando cifras “altas”. Ellos te lo dicen: “siempre me sale arriba de 140 la de arriba y más de 100 la de abajo” (haciendo referencia a la presión sistólica y diastólica).

Dicen que nunca sacan menos de lo que mencionamos al principio, y además, para rematar, su sentido común les dice que “como no sienten nada malo, al parecer, todo está bien.Pero no lo está, te aseguro que no. Mi principal problema para tratar con estos problemas es que no son un apéndice inflamado o una vesícula con piedras, que de tantos malestares que provocan no te quedará otra que ir a dónde te realicen una operación. Saldrás de quirófano y seguirás tu vida una vez te hayas recuperado.

¿Qué necesito de mi paciente?:

En estas dos enfermedades (hipertensión y diabetes) todos los médicos del mundo (incluyéndome), necesitamos que nuestros pacientes aprendan que hay enfermedades que “aunque no se sienta nada” están bombardeando ojos, cerebro y riñones a cada hora que pasa cuando se superan las cifras recomendadas. Cifras que han salido de diversos estudios que cada año están evaluando mejorar esas recomendaciones para que tengas una vida libre de las complicaciones conocidas y que a mí en lo particular nada me agradan. Todo derivado de investigación que intenta contestar preguntas actuales que nos hacemos los médicos y señalan el rumbo a seguir recorriendo al investigar para obtener otras respuestas y así sucesivamente.

¿Qué complicaciones?.

Mira:En el caso de la diabetes, hay 3 principales:La retinopatía diabética, que a cualquier edad puede provocar ceguera permanente.

La insuficiencia renal crónica, donde entramos a la diálisis que muchos conocen y pocos desean (por cierto, ya hablaré de esto porque todo es infundado).

La neuropatía diabética, donde los nervios de las piernas sufren daño por las concentraciones elevadas de glucosa a las que están expuestos y funcionan como cables eléctricos que se han “pelado” en algún punto provocando descargas muy dolorosas de cuando en cuando y a a veces, todo el tiempo.

En el caso de la presión arterial descontrolada, el temor se cierra prácticamente a una complicación directa:
La ruptura de una arteria cerebral que provoque una fuga de sangre y esta inunde una parte de ese cerebro manifestando una embolia, ese clásico paciente con medio cuerpo afectado con poca o nula capacidad de movimiento y que requiere rehabilitación física.

Tomando en cuenta esto, te aseguro que es importante que aprendas que una cosa es la atención médica quirúrgica y otra la que se da por los clínicos (aquellos que no operamos). Nosotros buscamos la prevención pero luchamos contra el inconveniente de que “no siento nada con la medicina, por eso me la dejé de tomar”. ¡No lo hagas!.

Ahora, entonces estás listo (a) para pasar al siguiente punto:¡Ninguna medicina por ser “para la presión” o “para la diabetes” guarda la capacidad de controlar automáticamente a ningún paciente! ¡ninguna!. El grado de respuesta de cada quién es muy variable y entonces aquí lo que sucederá es que yo como tú médico iré ajustando la medicina cada 15 días o 3 semanas para juzgar si con lo que dejamos inicialmente fue suficiente o requieres que agregue más antihipertensivos o medicina para tu glucosa.

Hay personas que con una medicina tienen; otras requieren dos o más. Tengo pacientes que han estado tomando 4 o más en ambas enfermedades. Siempre luchando contra el pensamiento que tienen de “¿bueno y este loco qué?; Yo no siento nada pero me pide que me siga checando la presión y la glucosa y que le mande cada 15 días los resultados; a veces hasta me llaman de su consultorio o me busca por whatsapp”. Llega un momento en el cual finalmente alcanzamos el control deseado y se sorprenden porque creyeron que nunca podrían y otros se pierden en el camino y no regresan a consulta. Cada quién tendrá sus razones.

Eso es lo primero: se pueden requerir dosis múltiples de diferentes medicamentos. ¿Sabías que después del losartán puede seguir amlodipino, clortalidona, metoprolol, prazosín, alfametildopa, hidralazina, etcétera?. Puede ser un camino corto o largo. El proceso puede llevar incluso varias semanas, y se verá influenciado por la complejidad de cada caso. Del mismo modo está metformina, glibenclamida, pioglitazona, repaglinida, sitagliptina, en la diabetes. Si bien el ajuste en esta última enfermedad puede ser mucho más rápido, es lo mismo: un ajuste paulatino de las dosis hasta alcanzar lo que necesitamos, todo basado en tu chequeo en casa.

A nosotros como médicos nos toca combinar las medicinas, y buscar el camino más adecuado para ti. A ti te corresponde comprender que el no sentirse mal no significa que todo está bien y que se requieren más de 2 medicinas en al menos ¡8 pacientes de cada 10!.

Sabiendo esto, podrás cambiar la mentalidad que priva en la población, de que “si no siento nada no necesito tratamiento” alguno, y por último, rematarás con “ok, ya me estoy tomando losartán una tableta diaria o metformina dos tabletas al día (por ejemplo), pero ese es el principio, ahora necesito saber si esta dosis será suficiente y cada 3 semanas deberé tener nuevas mediciones para reajustar el tratamiento en el caso de la presión o menos tiempo en caso de la diabetes”.

Y yo agregaría un bonus track:”No pararé hasta alcanzar menos de 140/90 o menos de 110 de glucosa”.Si el paciente se afianza en estos 3 puntos habrá roto un paradigma que existe en todo el mundo. Quedará en mis manos o la de tu médico alcanzar el objetivo, pero habrás hecho el 60 % del trabajo.

El cómo se combinan las medicinas será tema de otro artículo, y le compete exclusivamente al médico.

Imagínate lo grave que es que se combine el pensamiento que mencionamos de los pacientes con quien no le oriente adecuadamente sobre la importancia de las cosas. Que de repente te digan: “Trae la presión bien (150/90), siga con el mismo tratamiento”. El paciente se va contento pero en realidad no hay de qué estarlo. Tristemente esto existe en la actualidad. Es muy común.

Del mismo modo aplica el encontrar pacientes que al preguntarles sobre lo que toman para la presión arterial o la diabetes, te responden un medicamento que no es el ideal que deberían estar tomando.

Iré abordando poco a poco los puntos necesarios para que tengas las herramientas necesarias para ser el mejor paciente contra la hipertensión o la diabetes. Mientras tanto, ejercita estos 3 puntos.

Por último, una reflexion:

Franklin D. Roosevelt era el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica durante la segunda Guerra mundial. Un 12 de abril de 1945, los periódicos anuncian su muerte. ¿La causa?: hemorragia cerebral por la hipertensión descontrolada que tenía. Si a ti la cifra 170/120 te parece muy elevada, déjame decirte que en un lapso de 10 años el entonces presidente alcanzó casi 300 de sistólica y al menos 150 de diastólica. Lo que acabó sucediendo era inevitable. No había tratamientos antihipertensivos en esa época. Tenía números imperdonables y escalofriantes para lo que sabemos hoy. Era urgente controlarlo, pero no había como.

¿Tienes idea de la cantidad de personas que sufrieron lo mismo sin tener una oportunidad de un tratamiento?. Yo sí.

Bajar tu presión y controlar tu glucosa es posible. Cambia el chip.

Hoy muchas cosas son posibles.

Dr. Luis Enrique Zamora Angulo.

Tu médico internista.

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Médico Internista, expositor, conferencista, docente y ¡blogger!. Ejerzo desde el 2007. Te acercaré a la medicina como nunca antes lo has visto. Lo que aprenderás en mi blog te será útil todos los días. Tal vez no te guste enterarte de todo lo que leas, pero cambiará tu vida, te lo aseguro.

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Dr. Luis E. Zamora

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