¡No quiero tener ansiedad!: La enfermedad fantasma.

En mi consulta todos los días, te puedo decir que tengo un podio, un top 3 de enfermedades que ya estoy acostumbrado a ver por la frecuencia con la que aparecen. Son compañeros de viaje de muchas personas.

La diabetes es una de ellas, la hipertensión es otra, y la que completa la trilogía es la catastrófica, la siempre molesta e incapacitante ansiedad.

Un laberinto para el médico:

Antes de familiarizarme con ella (todos los médicos aprendemos sobre la marcha el cómo se presentan las diferentes enfermedades), en los inicios de mi profesión, sucedía algo que no entendía del todo: muchos pacientes sentían muchas cosas sin apenas alguna alteración demostrable en exámenes de laboratorio u otros estudios. Mínimas o ninguna alteración en presión arterial, frecuencia cardíaca y en su revisión física. Fracaso en varios tratamientos desde el inicio y mejoría transitoria con otros para luego pasar al departamento de dichos fracasos. Al no haber alteración orgánica demostrable había que explorar el área emocional y mental, y ahí fue donde tuve mi encuentro con la ansiedad. La estudié a fondo, y todo cambió. Lo que parecían callejones sin salida tuvieron un camino a seguir y con el tratamiento dirigido a la ansiedad, todo mejorsba.: El mareo desaparecía sin usar difenidol; las palpitaciones se mitigaban sin usar metoprolol o digoxina; los dolores de cabeza sin analgésicos o con pocas dosis de alguno, etc. Darle un giro al diagnóstico de un paciente que ha recorrido un largo camino sin respuestas es algo muy satisfactorio, para ambos. Que como médico lo que leas al ponerlo en práctica solucione un problema es genial, y que eso se complemente con las palabras de agradecimiento de quien nos dio su confianza eleva esa sensación a su máxima potencia. Conócela, pierde el miedo, aprende a identificarla y trátala, te aseguro que estarás bien.

¿Porqué da la ansiedad?; ¿qué la produce?:

No se sabe porqué da. Hay muchos factores que intervienen y van desde la personalidad de cada quién hasta algún suceso traumático a lo largo de la vida, pasando por los problemas económicos también. Lo presentan tanto hombres como mujeres siendo más frecuente en estas últimas.

¡Aclaremos 2 cosas antes de seguir!:

Sentir ansiedad es normal, es parte de nuestros mecanismos de supervivencia como especie, sensación que una vez resuelto aquello que la originó, desaparece sin más, pero no todos somos iguales. Todos experimentamos ansiedad, pero hay personas que no se inmutan tanto, otros más o menos y otros exageradamente. Cuando esto último se da de manera repetitiva se va asentando en ese organismo una alteración persistente que comenzará a dar los síntomas que al ir empeorando tarde o temprano te harán ir al médico.

Hablar de “ansiedad” tal como se lee o se escucha es un término muy amplio; hay muchas entidades que se encierran ahí, pero los síntomas entre una y otra son muy similares. Hay quien le va a tener miedo a los espacios abiertos (agorafobia); otros a las alturas (acrofobia); otros a los animales (zoofobia), otro a hablar o aparecer en público (fobia social), etcétera. Hay quien simplemente se va a estresar de más por todo y vivirá preocupándose de cosas que a más de uno le parecerían intrascendentes, inverosímiles, que no tienen que ver con fobia alguna.

¿Qué siente un paciente con ansiedad?:

Quiero que sepas que de todas las enfermedades que encierra la psiquiatría la ansiedad es la más frecuente. Sus manifestaciones son múltiples: hay quien siente palpitaciones (lo expresan como: “estoy teniendo taquicardia”); mareos; entumecimiento u hormigueo de brazos y piernas; hay quien no puede dormir; contracturas musculares frecuentes; sensación de fatiga frecuente y hasta dificultad para consentrarse. Algunos pacientes se sienten sumamente desesperados, (dicen tener deseos de “salir corriendo a cualquier parte”) con imposibilidad para caminar siendo frecuente que les tengan que ayudar a entrar al consultorio para sentarlos en la silla en donde permanecen con los ojos cerrados mientras dura la consulta de lo mal que se sienten. Este, es un extremo más severo.

Al ir preguntando por cómo fueron apareciendo los síntomas vemos cómo empezó tal vez la sensación de palpitaciones, se agregaron los mareos, luego los entumecimientos de las extremidades y así sucesivamente hasta llegar al clímax del empeoramiento durante meses o años. El orden de aparición varía en cada persona. Hay que mencionar aquí que la depresión es sumamente frecuente en quien tiene ansiedad, lo que hace más pesada la carga para el paciente.

Quién tiene ansiedad,  es común que haya estado dando vueltas de médico en médico o probando cuanto remedio la vecina les ha recomendado y no tiene resultados, y lo que es peor: ha invertido ya una cantidad de dinero considerable en muchos estudios que no llevan a ningún lado. Todo sale normal. Ya trae tomografía de cráneo, electrocardiograma, ultrasonido de abdomen, exámenes de sangre, etc. Todo normal y los síntomas no mejoran con nada.

Como el estrés y la personalidad aprehensiva del paciente son principalmente el origen de todo esto, los dolores o molestias vagas abdominales son frecuentes pues indican de manera altamente probable un síndrome de intestino irritable (en México le denominan popularmente “colitis nerviosa), y es otro dato indirecto que apoya un posible diagnóstico de ansiedad, porque este también tiene un trasfondo emocional.

El camino difícil que recorre el paciente:

Estos síntomas, pueden llevar años, habiendo empeorado lo suficiente hasta que se tuvo que buscar atención médica. La o el paciente no soportó más. En todo ese tiempo hay otras consecuencias derivadas de esta enfermedad sin tratamiento, como la disfunción familiar,donde la relación se torna caótica y hay alejamiento. Se acostumbran a ver a quien tiene ansiedad como una carga o un problema, muchos de ellos. Lo mismo pasa con los hijos. El paciente se termina aislando con sus problemas.

Independientemente de si los síntomas se consideran como leves o no, es necesario que el paciente sea valorado en consulta médica. Las llamas iniciales ya están en marcha y la progresión a un fuego incontrolable está latente. Para que te des una idea, tenemos en cuadros severos la obligación de enviar a hospitalizar a nuestro paciente y que sea valorado por psiquiatría. No te asustes, son los menos de los casos pero si tenemos en cuenta este extremo, con mayor razón haremos algo para no llegar a tanto.

Screenshot_20170822165033¿Hay tratamiento?:

El tratamiento se divide en dos: las tabletas o cápsulas que te recetaré y el apoyo de terapia psicológica que también es muy importante. Si una persona no desea ir (por la razón que sea) a dicha terapia, puede alcanzar buenas tasas de éxito con los fármacos, pero la combinación de ambas áreas es lo mejor. Si alguna vez el diagnóstico de ansiedad surge en la vida de alguna persona el consejo es tajante: ábrete a la oportunidad de acudir con un terapeuta.

Los medicamentos principales son los llamados Inhibidores de Recaptura de Serotonina, donde pertenecen la fluoxetina, Sertralina, paroxetina, duloxetina, etc. El costo de los mismos de repente hace que usemos unos más que otros pero en general a los pacientes les va bien. Cuando el problema llega a sermas que leve, puede usarse de manera  y aguda los medicamentos tipo clonazeoam, diazepam, alprazolam, que pertenecen a la familia de  a las benzodiazepinas. Son medicamentos controlados que exigen receta médica y solo puede dosificarlos el médico. No te automediques, debes ir a consulta.

Conclusión:

La ansiedad se manifiesta de muchas maneras. A veces es demasiado escandalosa e impresionante y otras muy sutil, llegando a ser un problema dar ese diagnóstico cuando no se sienten tan mal los pacientes, ya que no te creen de buenas a primeras porque la percepción que uno tiene de sí mismo es que le pasa de todo menos ser “estresado”.

Si llevas tiempo con diversos síntomas y no has mejorado a pesar de tratamientos, es muy posible que la ansiedad esté presente, pero la certeza del diagnóstico solo te la dará el médico que te valore. A los pacientes en general les va bien. Habrá quien requiera dos o más medicinas, otros solo una. Al ceder todo, duermen mejor, se reincorporan a sus actividades diarias y la armonía familiar empieza a recuperarse. Ver esto, es motivación pura para mí.

Solo la persona que ha estado encerrada tanto tiempo con esta enfermedad, sabe lo que es sentirse mejor, tanto, que te dicen en cada consulta: “volví a nacer doctor” o “mi mamá ya es otra”.

Les creo.

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Dr. Luis Enrique Zamora.

Tu médico internista.

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Médico Internista, expositor, conferencista, docente y ¡blogger!. Ejerzo desde el 2007. Te acercaré a la medicina como nunca antes lo has visto. Lo que aprenderás en mi blog te será útil todos los días. Tal vez no te guste enterarte de todo lo que leas, pero cambiará tu vida, te lo aseguro.

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