ENARM 2018: Los secretos para pasarlo 50,000 veces.

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El Examen Nacional de Residencias Médicas es un paso trascendental en la vida de un estudiante de medicina. Es lo que te permite entrar en el añorado mundo (por la mayoría), de las especialidades. Los que lo logran aprobar, son vistos como dioses, emisarios divinos que a ojos de los que están en la universidad todavía o en el internado mismo tienen un coeficiente intelectual de > 450, y el mundo les pertenece.

Quieres respirar el mismo aire que esa persona agraciada, beber la misma agua, ver los mismos programas de televisión e irle al mismo equipo de fútbol. Buscas una novia (o) que se llame igual que la de él o ella para que la cábala sea completa y estar recorriendo el mismo camino que aquel que ya en 6 meses estará iniciando su especialidad.

Cuando estás en la universidad, te consuelas pensando que “faltan años” para el examen, y descansas mentalmente, pero el tiempo avanza rápidamente y de pronto llegas al internado, en donde aunque creas que es el infierno y se irá muy lento, cada día de esos 365 desaparece como por arte de magia y en un instante, ya eres médico pasante de servicio social con un año (o 6 meses nada más), para poder estudiar y llegar con todo a enfrentarte a tu destino.

Es cuando surge la eterna disyuntiva: “¿ser o no ser?”; “¿el América o las Chivas?”; “¿Marvel o DC?. Tantas cavilaciones que terminan por poner la más importante de todas en la mesa, y no me refiero a otra que a: “¿Cómo estudio?”. Prácticamente todos acudirán a un curso (que está cada vez más caro), pero para otros tantos acceder a uno es imposible: no es fácil deshacerte de al menos 15,000 pesos o más para tener un respaldo psicológico-académico para el examen.

No aprobarlo equivale a que ese dinero se esfume y se tenga que reinvertir en un año, y al menos 30,000 pesos te sirven de enganche para un coche, o el iPhone X si eres muy fresa, por lo que hay que elevar las posibilidades de aprobar al máximo.

Hace mucho tiempo me vi envuelto en ese reto, y en mi caso afortunadamente lo aprobé en mi primer intento. Vi en los siguientes lustros ir y venir estudiantes, internos, pasantes, y finalmente concluí con los que son (pienso), los puntos medulares que se deben de cumplir para triunfar en el ENARM, basados en lo que en su momento hice e incorporando lo que haría en estos tiempos.

Vayamos entonces con el que será hasta el momento el artículo más largo que he escrito, pero también el más provechoso, porque sé que te ayudará bastante y además viajaré al pasado, a un momento muy especial. Me atrevo a decir que sobre este tema, este será el mejor artículo que te vas a encontrar en la red, así que más te vale que le des like y lo compartas, si no, dejarás de contar con mi bendición para el ENARM.

¿Qué debo hacer y qué debo tomar en cuenta para pasar el examen?:

Tabla de contenidos

1.-Presenta el examen médico profesional en cuanto salgas del internado:

Aprovecha el empuje que tienes de recién haber salido del hospital, de aún tener fresco en ti tu estancia entre médicos adscritos, residentes y tus otros compañeros. Entre más tiempo pase de tu egreso hasta presentar el examen profesional, más en desventaja estarás, y se te encimarán dos eventos que no son cualquier cosa.

Apégate a la gran filosofía de la Arrolladora Banda el Limón y comprende que “el que sirve a dos amores con alguno queda mal”. No le saques: inscríbete inmediatamente, encomiéndate al “Ojo de Thundera” y acude a tu primera parada antes de la prueba de fuego. Hazlo en cuanto salgas del internado, y si lo pasas, te doy permiso que te emborraches una noche.

2.-Debes empezar a estudiar para el ENARM desde ahorita:

No esperes a que llegue el curso para tomarlo como “banderín de salida”. Cuando ese momento llegue ya deberás estar preparado para llevar a cabo entrenamientos de fuerza, velocidad y resistencia, que te dará el curso, para lo que vas a necesitar ya haber formado por tu cuenta una base académica (¿que cómo le vas a hacer para formar esa base o qué es lo que tienes que leer?, ahorita te digo); deberás ya contar con un hábito de estudio.

Por muy bueno (o muy caro, que no es lo mismo) que sea el curso si no has estudiado previamente estarás en seria desventaja que aquel que ya está invirtiendo su esfuerzo y su tiempo en esto, porque finalmente, le van a presentar las mismas herramientas que a ti, pero ya tendrá la disciplina para engullir toda la información que le den, contrario a ti si apenas empiezas. A 6 meses del examen, estás a contrarreloj. Quien te haya dicho que los guapos no sufrimos en la vida te mintió. No la tenemos tampoco nada fácil. ¡Estudia!.

3.-No tengas miedo:

Tómalo como un reto, no un castigo; tampoco es la “crónica de una muerte anunciada” que alguna vez escribió Gabriel García Márquez (para muchos sí porque los libros los agarraron como almohada para dormir o para equilibrar una mesa, o para fingir al salir de casa que se iban a estudiar y de ahí a otra parte).

Es el mejor momento de probarte a ti mismo de qué estás hecho. Si estudias no tienes nada que temer y te sentirás el ser más especial del mundo cuando te den la noticia de que has aprobado. Para que puedas deshacerte del miedo y verlo como un reto, tienes que estudiar, no hay de otra. Hasta Batman tuvo que dominar sus propios miedos, y si ese pudo aguantar a las 6 años caer en la cueva llena de murciélagos, tú puedes prepararte para el ENARM.

4.-No te sientas mal porque “no te alcanzó para este o aquel curso”:

 

Sí, inscríbete en el que más cómodo te sientas, con aquel tutor que te recomendó algún amigo que ya lo pasó o con el que fue tu maestro en la universidad, o salió en la tele o escribió un libro que te gusta o el que está guapo; en el peor de los casos con el que se animó a echarse un “palomazo” en un karaoke y eso te marcó para siempre, no sé, tú escoge cuál, si puedes pagarlo llévalo a cabo así, pero si no, no te sientas mal ni tampoco estás en desventaja.

Con lo que te voy a decir casi puedo asegurar que van a querer sacar los clavos y la cruz para crucificarme pero lo siento, es mi espacio y digo las cosas que me parecen y me vienen en gana: la verdadera diferencia rumbo al examen la hace el estudiante y su hábito de estudio, su disciplina y su constante búsqueda de aprendizaje. Si cumples con esto, lo que te den en cada curso es bienvenido, y también secundario porque a final de cuentas nadie sabe qué vendrá en el examen. No lo olvides. Antes de terminar el artículo te daré un bonus con algo extra que te voy a decir sobre los cursos de preparación. ¡Concéntrate!.

5.-No estudies en grupo ¡NUNCA!:

No sirve. La mayoría de mis compañeros que repitieron una o dos o hasta tres veces el examen, hacían sus grupos nocturnos de estudio, en donde estudiaban 3 temas que a mi me tomaban por mi cuenta 15 días. Por ejemplo, pancreatitis son muuuuchas hojas en el Harrison, ya no se diga EVC o epilepsia, y cuando nos veíamos en el dichoso curso llegaban presumiendo que ¡habían leído esos 3 temas en una sola noche!.

Me quería morir, hasta me sentía un completo idiota. Después los resultados me enseñaron que no andaba tan equivocado. Si te vas a juntar con tus compañeros beban cerveza mínimo y cuenten chistes, ¡no estudien juntos!.

6.-Haz “barridos sistemáticos”:

Hay temas muy específicos que se leen como tales (pancreatitis; enfermedad arterial periférica; epilepsia, etc.), los buscas, los lees y ya, pero hay otros temas en donde podrías estar saltando de lado a lado y nunca terminar, como en las infecciones, (un terreno que entre tratamientos específicos y pruebas diagnósticas es terreno minado a la hora de un examen) por lo que no es lo mismo que leas por ejemplo “coccidioidomicosis” solamente que agarrar desde la primer hoja el tema “infecciones por hongos” y que la leas como parte de un todo (en el Harrison así viene descrito, y lo mismo aplica para bacterias grampositivas o gramnegativas).

Igualmente, vayamos a los antihipertensivos: si estudias todo el tema, desde  y el principio desfilarán ante tus ojos no solo los compuestos individuales, sino su historia y mecanismo de acción de cada uno aunque no sean usados todos los días (no se te escapará nada, desde el Captopril hasta la clonidina).

Por lo que te acabo de decir el Goodman es maravilloso; fue un pilar en mi preparación. Dicho barrido debe ser total, completo, te tardes lo que te tardes y al final, ya después, en las semanas o meses por venir, estudiar las enfermedades infecciosas o los antihipertensivos aisladamente. ¿Te das cuenta la diferencia?.

7.-Ten a la mano un cuaderno mediano o chico para hacer tus megaresúmenes de “perlas” que vayas obteniendo de tu diario estudiar:

Tus libros caerán en batalla: los vas a tener que marcar con marcatexto. Al ir leyendo, deberás marcar en tu libro los datos que exclusivamente puedan ser o muy útiles o de plano muy raros, esquiva la paja o aquello que es obvio que puedes recordar sin rayar de más (¿necesitas rayar que el tabaquismo es malo?).

Cuando termines el tema, te vas a regresar al inicio y entonces en tu cuaderno en la parte de arriba de la hoja pondrás el nombre del tema y empezarás a apuntar todos los datos resaltados en la libreta, lo que te dará un resumen excelente y de gran calidad sobre todo lo que vayas leyendo y al cual podrás acceder cuando tengas poco tiempo disponible en el día, o vayas a hacer algún mandado o tengas estreñimiento. Recuerdo aquella época donde cuando iba a tomar el autobús llevaba mi libreta conmigo.

Esos 20 o 30 minutos de camino eran oro puro como repaso. También de repente en las noches me pasaba que me daba vueltas un dato que no recordaba y me levantaba a revisar la libreta y lo obtenía, durmiendo finalmente como bebé, tranquilo. No subestimes el marcatexto y la libreta, son un equipo genial. Puede ser cualquier color, no soy tan obsesivo.

8.-¿Qué libros necesito?:

Los pilares del éxito descansan en el Harrison de medicina interna (no te desgastes buscando la edición más nueva, en el examen te van a preguntar por lo clásico, no por los artículos publicados ayer); el Goodman y gilman; el Nelson de pediatría;cualquier libro de fisiología (mi favorito el Guyton); uno de ginecología, y uno de consulta rápida estilo diagnóstico clínico y tratamiento.

No se necesita más, estoy seguro. Por cierto, me tomé el tiempo de obtener las imágenes originales de las ediciones de donde yo estudié. Sonreí a cada momento.

9.-Del Guyton, esto lo tienes que saber sí o sí (puede ser determinante):

Debes de aprender todo lo referente a la célula. En aquellos años eran los primero 4 capítulos del Guyton, hoy deben de ser más. Estudia y domina todo lo que tiene que ver con la membrana celular: bomba de sodio y potasio, repolarización y despolarización, flujo de iones a través de dicha membrana, gradiente electroquímico y de concentración, sinapsis, fisiología de la conducción nerviosa y placa neuromuscular, transmisión de impulsos eléctricos en el corazón, etc.

Puede parecer muy simple, pero somos billones de células deambulando, los fármacos y la fisiopatología de las enfermedades las entenderás completamente y no las olvidarás cuando apliques estos conocimientos, y lo mejor de todo vendrá cuando sin haber leído algún tema en base a pura lógica y deducciones puedas determinar efectos secundarios o manifestaciones clínicas de un medicamento o enfermedad.

Si apenas te vas enterando al leerme que la célula tiene que ver con el potasio y el sodio o que se despolariza y repolarización, vete haciendo un espacio extra cuando termines de estudiar tus temas para abordar esto, o mejor aún: invierte 15 días en estudiar y razonar los capítulos necesarios. La fisiología es la moneda que le entregarás a Caronte en el inframundo para cruzar el océano; hazla tuya. Arriba puedes ver mi adorada décima edición. Gracias al Dr. Alberto Avilés Gramhpec que me a través de sus enseñanzas me dio unas armas sumamente poderosas que marcaron diferencia cuando presenté. En paz descanse mi tan admirado maestro.

10.-Si un día no quieres estudiar no lo hagas (se vale):

Si estás estudiando de manera continua, para poder seguir debes de descansar. Sal una noche: ve al cine, tómate una cerveza, reúnete con tus amigos, o simplemente haz lo que desees: un buen videojuego, Netflix, etc. No será tiempo desperdiciado. Debes de recompensarte para seguir sintiendo que todo el esfuerzo vale la pena. No lo olvides: estudia y descansa. Un día desconectado es perfecto para equilibrar tantos de estudio. Lo hacía siempre, y lo volvería a hacer de nuevo.

11.-Escoge un servicio social donde no hagas casi nada (de preferencia zona metropolitana):

Numerosas investigaciones y múltiples estudios realizados por mi cuenta concluyen que lo mejor es un servicio social donde no tengas mucho trabajo (casi casi deberías de estar cumpliendo labores de maceta decorativa), para que el tiempo lo utilices estudiando y tu entorno te sea favorable: no conocerás a nadie, no estarás en la comodidad de tu casa, por lo que si apagas los datos de tu celular, podrás invertir mucho de las 6 horas que diariamente estarás ahí (un poco más en otras plazas), para generar el flujo de información y el hábito de estudio que requieres para el examen.

Llegando a casa, si deseas continuar estudiando en la noche o en la tarde por tu gusto qué mejor, ya habrás avanzado mucho en el lugar de tu servicio social, por lo que será un genial complemento. Todos aquellos que presumen que en su servicio social dan 8,000 consultas diarias y manejan todas las medicinas con una seguridad inigualable, déjalos ser, si no hay teoría que sustente una prescripción, están jugando al doctor, no tienen idea de qué están haciendo.

12.-Abre una cuenta de Twitter y de Facebook para que des de alta SOLAMENTE páginas o cuentas que te manden material o datos que nutran tu estudio:

Como un internet-dependiente que soy, y experto en configurarlo a mi favor, es imperativo que abras una cuenta de ambas redes sociales con el nombre que tú quieras y te sientas cómodo, para después empezar a dar de alta solamente cuentas que te hagan llegar datos médicos útiles de manera continua.

En la mía (@tuinternistamx) hice algunos ejemplos y sí, me van llegando notificaciones con datos importantes como clasificaciones, tratamientos específicos, tablas algorítmicas, puntos clave para diagnóstico, etc. Debes de ser muy selectivo para evitar llenarte de basura, pero si le buscas bien, el internet (ese que tanto te distrae muchas veces del estudio), puede ser una herramienta brutal a tu favor. Tómalo en cuenta. Llevo con mi perfil médico apenas 1 mes, y ya le agarré el gusto a Twitter.

13.-Aún no eres especialista, eres médico general, así que debes estudiar para ser el mejor médico general:

Olvídate de la especialidad. No estás estudiando para tus pases de visita exóticos de la residencia médica. De hecho no cuentas en ese universo en este momento; nadie te hace ahí aún. La vida sigue en los hospitales sin ti. Lo que sí eres es un médico general que en cualquier momento puede ofrecer una consulta o al cual le pueden preguntar sobre algún medicamento. Que el estrés o la pena de decir “no sé”, sean tu combustible permanente para estar buscando aprender todo lo que puedas.

Estudia para el médico general que eres y no para el especialista que quieres ser. Aprobar el examen no es una meta, es una consecuencia. Cambia la percepción de las cosas. Nunca me falló. Sí, por favor regálenme esa taza.

14.-Conviértete en una máquina de flujo y captación de información:

Si ya dijimos que nadie puede saber qué vendrá en el ENARM, entonces debes abarcar lo más que puedas de temas. No hay ningún compilado sobre otro que tenga una ventaja muy clara, pero lo que sí sabemos es que la información médica es universal. No te van a preguntar nada que no exista, por lo que debes leer muchas cosas, de todas las áreas posibles. Debes buscar todos los días ingresar información, lo que sea que no hayas leído.

Si estás sentado sin hacer nada y tienes una caja de aspirina a la mano lee lo que venga ahí escrito. Si ese pequeño momento te enseñó que está prohibido administrarla en niños porque puede provocar el síndrome de Reye, ya valió la pena. Si ves una imagen de propaganda de algún otro medicamento léete lo que digan de él.

Si un día estás muy cansado pero quieres satisfacer la necesidad de haber leído aunque sea un poco y buscas un tema sin complicaciones aún cuando leas apendicitis de gran utilidad será. Haz que la información fluya constantemente a través de ti, un sagrado mandamiento, tal vez de los más importantes de esta lista. El flujo constante generará el hábito del estudio, no lo olvides.

15.-¿Necesitas medir tu conocimiento con alguien?, esta es la mejor forma de hacerlo:

Estoy seguro que este momento llegará. De tanto “pintar la cerca” y “encerar y pulir” los coches (si te gusta el cine sabes a lo que me refiero) querrás tener al menos una señal más allá de lo que sientes para ver si vas por el camino correcto, y para eso nada mejor que recibas preguntas de alguien más.

Vete a un bar, (yo me fui un par de veces a un billar) con un amigo (uno nada más, o se va a convertir en juerga), a quien le tengas mucha confianza y puedas darte el lujo de equivocarte y verlo acertar o equivocarse también. Al ir dando respuestas correctas recibirás una inyección de confianza súper importante, pues tendrás la sensación de que todo lo que has estado haciendo en tu plan de estudio tiene sentido.

Esto te recomiendo que lo hagas cuando ya lleves al menos 3 meses estudiando, y llévalo a cabo unas 3 ó 4 veces antes del examen. Te mantendrás motivado y comprometido. Aún recuerdo aquellas tardes que nos sirvieron mucho. Ambos pasamos a la primera. El Dr. Xavier es urólogo actualmente, y andaba en China el sufrido.

16.-Utiliza los bancos de preguntas, manuales y exámenes de prueba solamente bajo estas circunstancias:

No los toques sino hasta pasados 3 meses, cuando el hábito del estudio esté ya establecido y tengas varios temas estudiados; solo así podrás alcanzar la sensación de “recompensa” de tanto estudiar, al contestar correctamente varias de las preguntas. No hay nada mejor que darte cuenta que le presentas batalla a un “banco”.

Lo mismo aplica para simular un examen: es bueno, sin embargo NO lo hagas como método de estudio. Si has terminado de leer, y ya no le vas a dedicar ni un minuto más y te sientes motivado y despejado para invertirle a esto (contestar el examen o banquear, hazlo siempre que quieras, pero solo cuando hayas terminado de estudiar lo que debías. “Banquear” preguntas sin sustento teórico es agarrar una pala y cavar tu propia tumba.

Si estudias y no quieres usar bancos de preguntas, es más que aceptable aunque no lo mejor; lo otro no, está prohibido. Convertirte en un disco duro ambulante limita muchísimo tus posibilidades, pues si no te preguntan específicamente lo que viste en el “banco”, pierdes de manera automática. Si cultivas la lógica y el sentido común, tienes más de 1 camino para resolver cada pregunta. Esta estrategia me alcanzó hasta para contestar correctamente el examen que me hicieron en el hospital donde buscaba ingresar a hacer mi especialidad.

17.-Estudia aquello que te interese realmente aprender:

Este es el principio que denomino de la “honestidad”. Es muy simple: cuando vayas a leer un tema, hazte la pregunta del millón: “¿Sobre qué tema no sé o nunca he leído?”. Así podrás escoger un tema que te interese, lo leerás para descubrir, para llenar un vacío en tu cerebro que no habías llenado antes, y haciendo eso cada vez mantendrás la motivación para estar leyendo.

Mi primer tema para aquella aventura (por simple que te parezca) fue “Enfermedad ácido péptica”, lo recuerdo como si fuera ayer. No subestimes ninguno, si es de tu interés estúdialo. Cada enunciado que haya pasado abte tus ojos puede darte un arma para el examen.

Nunca las piscinas que son los manuales se compararán al océano de un tema completo. Lleva más tiempo recorrerlo pero el cimiento es más fuerte.

18.-Cuando llegues al efecto telaraña, nada volverá a ser igual ¡estudia y llegará!:

Esto que yo he denominado así se refiere a ese momento en donde lo que has leído en otros libros empieza a sonarte familiar o se repite en otros, dándote una sensación de que empiezas a dominar las cosas y te impide parar de leer diario. Sientes que has encontrado la forma de estudiar y hasta te lamentas por no haberlo hecho antes; es otro dato más que evidencia que estás haciendo bien las cosas. No pienses en ello, solo estudia y llegará.

19.-No te presiones por tu ritmo de estudio:

Cada quién es diferente. Nadie tiene el remedio infalible para estudiar para el examen. Hay quien estudia más de 15 horas al día, otros 6, otros 4 y una muy escasa minoría casi nada. No trates de copiar a nadie. Avanza a tu ritmo. Si estudiar cardiopatía isquémica te llevó 3 o 4 días está bien, si lo estudiaste a conciencia.

Un estudio minucioso de un tema disminuye mucho las posibilidades de tener que volver a repasarlo. Si te sientes satisfecho y motivado con 20 horas al día adelante, yo no podría (tal vez yo leía unas 6 horas al día en promedio). No te sirven 10 temas en una semana, es antinatural.

20.-No te desveles estudiando:

Esta recomendación es variable, pero si estuviera en mí decidirlo, prohibiría los desvelos más allá de las 2:00 de la mañana leyendo. No solo se dificulta mucho el aprender con sueño, sino que al otro día no rendirás igual. Si por tu trabajo o familia no queda de otra es diferente, hay que entrarle. A esa hora todas las noches que estudiaba me iba a dormir.

Solo que se cumpliera aquel dicho de estar tan motivado estudiando que ni sueño tenía podía romper esa regla (y en honor a la verdad sí sucedió más de una vez). Si sientes que estás avanzando a cuenta gotas, que ya no estás entendiendo el tema y estás avanzando muy rápido en la madrugada, mejor suspende y descansa para retomar desde el inicio al día siguiente.

21.-¡Sígueme en Twitter y Facebook!:

Me encuentras como @tuinternistamx en Twitter y aquí tienes mi página de Facebook. Sígueme, te servirá bastante.

A través de Facebook puedes conectarte a mi blog médico para obtener artículos de interés para ti, para tu consulta y tu práctica, como este que estás leyendo y está buenísmo (Me lo han dicho hasta el cansancio).

Estaremos en contacto para dudas académicas o existenciales y te acompañaré en tu travesía rumbo al ENARM 2018. Si no lo haces también está bien, ¿sabes porqué?, Porque México no reventó la pelota.

Es tu decisión.

BONUS TRACK:

Respecto a los cursos, si ya tomaste al menos uno y no lograste aprobar, la utilidad de tomar otro ya es poca. Yo no lo haría nuevamente; es mucho dinero y ya poco el beneficio. No te van a ofrecer nada diferente, por lo que haber aprobado o no recae principalmente en algo que hiciste mal dejaste de hacer. Hay que afinar estrategia, es todo. No gastes de más.

Conclusión:

No es fácil, no por el examen en sí, sino por el compromiso y la disciplina que se requiere todos los días para estar en el rango de los que realmente van a competir por un lugar.

Si lo presentan 45,000 te aseguro que en promedio unos 15,000 o 20,000 aspirantes son los que llevan el nivel para buscar un lugar, los demás han sido un desastre en la preparación, pero aunque ese número te asuste, hay una mejor manera de verlo:

La ventaja del ENARM es que no importa qué hagan los demás, importa lo que hagas tú. Más allá del mundo de médicos que lo presentan, tú vas buscando no ver quién falla, sino alcanzar una calificación suficiente para entrar, o sea, todo depende de ti. Enfócate a obtener la calificación más alta que puedas, (diría que un 75 como mínimo), si la consigues, que el mundo ruede. Eres tú y el examen, siempre lo fueron, nada más. No despegues de tu mente esto, y cuando el estrés de las probabilidades te invada, repítelo.

Si eres de los que cumple con los puntos que te acabo de dar y diariamente inviertes tiempo para estudiar, habrá un lugar esperándote con muy alta probabilidad. Así me pasó y le pasa cada año a muchos médicos, ya sea que estén aplicando por primera vez o sea su segundo o 3er. intento.

Recuerdo aquella mañana en Culiacán, cuando mi amigo el Dr. Lorben me hizo darle mi folio por el ya extinto Windows Live Messenger. El folio lo pasó a otro médico que estaba en México y que ya tenía el periódico Excelsior en la mano (así era en el año 2002), y tras unos instantes eternos apareció en mi pantalla el inolvidable: “sí estás”.

Mi vida cambió aquel día.

También cambiará para ti.

¡Recuerda seguirme en Twitter! @tuinternistamx y déjame tus comentarios al final de este artículo.

Dr. Luis Enrique Zamora.

Médico internista.

 

 

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Médico Internista, expositor, conferencista, docente y ¡blogger!. Ejerzo desde el 2007. Te acercaré a la medicina como nunca antes lo has visto. Lo que aprenderás en mi blog te será útil todos los días. Tal vez no te guste enterarte de todo lo que leas, pero cambiará tu vida, te lo aseguro.

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8 Comentarios

  1. Excelente su articulo Dr. Me interesa mucho su propuesta de estudio. El gran problema radica en que se pierde ese habito de estudio al salir de la universidad, y uno se dedica a trabajar en un lado y otro, hay lectura pero no un habito de estudio, por tanto los examenes son dificiles y al momento de presentarlos te das cuenta que sí lo viste en algun momento de la carrera pero jummm que ya no lo recuerdas. Es triste pero real. Como ya dije, me interesa su propuesta de estudio asi que me gustaria saber el mecanismo del mismo. Gracias

  2. ¿Qué tal Doctor Zamora? Le envío un cordial saludo desde Chiapas, me topé con esta publicación a través de Facebook, ya que el título lo hace bastante atractivo y quise indagar en esta información, lo felicito por si blog ya que el artículo es excelente!!! Muy detallado para todos aquellos que aspiramos en realizar una especialidad, en verdad son muy buenos consejos y más de uno los llevará a cabo en su día a día (me incluyo), más que nada el volver a retomar el hábito de la lectura, pues con el internado, servicio social y trabajo de hace un poco difícil encontrar el tiempo para leer más no creo que sea imposible. Ojalá pudiera compartirme su asesoría para idear un plan de estudio se lo agradecería muchísimo. Buen día.

  3. Buenos consejos sin duda, yo fue mi primera vez y lo pase no invertí en ningún curso trabaje y estudie del manual del Dr Prieto cto y compre el proedumed con mi amigo nos fue bien afortunadamente, otros gastaron en cursos caros y los veías muy confiados en el examen y no se quedaron se quedaron a más de 5 puntos del mínimo que les pedían en sus respectivas especialidades, mientras que mi amigo y yo rebasamos el puntaje mínimo que nos pedían para trauma y cirugía respectivamente, mi punto de vista los cursos son un gasto innecesario.

  4. Estoy en completo acuerdo con las dos primeras recomendaciones, pero no con la 5ª, el compartir lo que has estudiado con un compañero, ya sea preguntando o que te pregunten un tema tiene gran relevancia para aprender. otras formas de estudiar solo se guardan en la memoria a hechos recientes y no serán de gran utilidad a la larga.
    Con mis mejores deseos que lo apruebes.

    • En mi caso yo lo hice con un amigo un par de veces (debí haberlo hecho más), y es un tema personal el hacerlo con una sola persona, no es una regla. Creo que lo que les compartí engloba mi manera de encarar la preparación del examen y seguramente la volvería a llevar a cabo igual (modificando precisamente el punto 5), pero para nada es una verdad absoluta. Somos tan diversos, que si alguien me dijera que arriba en la copa de un árbol a las 3 de la mañana memoriza todo lo que lea sería el primero en apoyarlo.

      Un gran saludo Alejandro. Lo pase hace 15 años.

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