Los mismos tontos comentarios contra las vacunas siempre:

Han pasado más de 20 años desde la publicación del artículo que ligaba a las vacunas con el autismo (lo cual es falso), y quiero acotar unas cosas, tras años observando esta discusión:

1.-Aún cuando Andrew Wakefield aceptara que todo fue un fraude (tengo la esperanza que lo haga en su lecho de muerte), las personas, los pseudodivulgadores y algún otro seguirían sosteniendo que las vacunas causan autismo.

2.-Como las vacunas se aplican en circunstancias de PREVENCIÓN, mucha gente cree que no debieran tener o exige que no tengan efectos secundarios.

Por lo mismo, cuando estos se presentan (que pueden ser muy delicados), llevan a las vacunas por el camino de la satanización generalizada.

Esto es un grave error. Las vacunas no están exentas de efectos secundarios, pero son muy pero muy poco frecuentes.

3.-En base al punto 2, los que condenan las vacunas juzgan como innecesaria la inmunización (y por lo tanto la ven como un riesgo para su vida o salud) debido a que no ven las enfermedades en todo su esplendor a su alrededor.

Por alguna razón su uso de Google solo sirve para buscar más argumentos absurdos contra las vacunas en lugar de buscar información sobre los brotes de sarampión en diferentes partes de mundo, que enfermaron a más de 1000 peques el año pasado y mataron a más de 60 (sí, por sarampión, esa que estaba bajo control).

4.-La gente que está en contra de la vacunación argumenta que es un negocio que conviene a las farmacéuticas. Esto no tiene lógica. Las ganancias para ellos están en la enfermedad manifiesta, no en la prevención. Se mueve más dinero si hay enfermedad por los recursos a los que hay que echar mano para curarte.

5.-Una buena manera de mostrarles a los que se niegan a vacunar, que las vacunas funcionan, sería suspenderlas y dejar que la naturaleza hiciera su trabajo.

Sería el estudio abierto más grande de la historia, pero no sería nada ético, y basados en el punto uno, aún después de ver lo evidente, la gente seguiría creyendo en lo que quisiera.

Les tengo malas noticias a los antivacunas: eso nunca pasará. Sería tan absurdo como que tuviéramos que convencer a un niño de que no se puede respirar bajo el agua a través de que yo me ahogara frente a él.

Para ti que tienes dudas sobre si vacunar o no, abre tu mente a la lógica y al personal capacitado en el tema para que despejes todas y cada una de ellas, obtengas información de calidad y tomes una decisión centrada basada en ciencia.

Aquellos que están radicalizados en que las vacunas son malas y están llenos de conspiraciones, no están en mis prioridades. Mi tiempo es para crear, para contribuir, no para perderlo.

No estamos educados para pensar científicamente. No nos lo enseñan en la escuela, y si nuestros padres no lo practican no lo aprenderemos tampoco en casa.

Un título universitario tampoco significa que sabemos pensar científicamente u objetivamente. Estamos llenos de sesgos.

Es maravilloso que exista la pasión que mueve al mundo, pero esa pasión sin educación (crítica-científica) se convierte inevitablemente en fanatismo.

Y de eso está repleto el mundo de los que condenan a las vacunas.

De fanáticos.

Dr. Luis Enrique Zamora.

Médico Internista.

Médico Internista, expositor, conferencista, docente y ¡blogger!. Ejerzo desde el 2007. Te acercaré a la medicina como nunca antes lo has visto. Lo que aprenderás en mi blog te será útil todos los días. Tal vez no te guste enterarte de todo lo que leas, pero cambiará tu vida, te lo aseguro.

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Dr. Luis E. Zamora

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