“MUERTE OBLIGADA”:

Ella llegó tras 3 semanas de notar que la coloración de su piel y de sus ojos era amarillenta. “Será transitorio”, pensó.

Piensas eso y más a los 22 años.

Pero no lo fue…

Pasó demasiado rápido. Lo que sea que haya sido devoró al hígado con una agresividad artera.

Los exámenes no dejaban hueco a la duda de la consecuencia: pareciera que hubiera bebido alcohol exageradamente durante años. Coagulación sanguínea, síntesis de proteínas, todo alterado.

El ultrasonido con un hígado atrófico, muy probablemente cirrótico, y líquido acumulado en su abdomen. No había duda para la consecuencia, y todas para la causa.

Su sonrisa e ilusiones estaban intactas. Con ellas preguntó qué tan malo era lo que le sucedía.

😒…

A solas, su esposo recibió la verdad. Hombre joven de la misma edad que ella, respira agitadamente y muestra una gran preocupación. No entiende los términos médicos pero le es claro que la vida va a cambiar para siempre…

O ya cambió…

El médico está desarmado frente a ella. Sigue sonriendo, e insiste sobre cuándo podrá salir del hospital.

Un niño de 7 meses incapaz de comprender las cosas, la espera en casa con más ansia de la que muestra físicamente.

La loza que cae a las espaldas del médico es colosal 😒.

Un instinto hace que se pida lo necesario para estudiar el caso. La sangre fluye en varios tubo, conteniendo el gran secreto de su desgracia.

El otro instinto refleja impotencia, sabe cómo acabarán las cosas. Es inútil engañarse, y el tiempo le da la razón.

Dos días después ella presenta por primera vez encefalopatía hepática grado IV la cual es refractaria. Durante la noche la intuban, y 24 horas después, pierde la guerra.

No hay hígado para soportar la vida.

Todo parece indicar que se llevará a cabo la autopsia.

Es duro. Luchan contra sus creencias. Tener una respuesta no les es suficiente hasta que se les menciona que eso podría ayudar al pequeño en el futuro. Por él, hay que saber.

No hay antecedentes en la madre que justifiquen lo que le ha ocurrido.

Lupus, hepatitis autoinmune o cirrosis biliar primaria, lo más probable. La certeza ella nos la dará antes de dejarnos físicamente para siempre.

Su muerte nos deja un mensaje: la realidad del avance de la medicina en muchas enfermedades es un espejismo en otras…

No se puede curar lo que no se entiende, y llevamos décadas tratando de entender muchas enfermedades, sin poder dar el salto hacia la curación.

No le puedo reprochar nada a la #medicina. Hace lo que puede, al paso que el misterio más grande se lo permite: el cuerpo humano.

Ella es una víctima más de haber existido a destiempo, en un momento donde no había cura para su mal. Pasó con la insulina, pasó con los antibióticos: antes de ellos millones murieron.

De nuevo piensas en lo frágil que es la existencia.

Dicen que en la mañana antes de morir, les permitieron ingresar al bebé para que estuviera junto a ella 5 minutos, y que al “sentirlo” ella dejó de respirar tan agitadamente. Dicen que tenía ese gran pendiente.

Soy muy renuente a creer estas cosas, pero en esta ocasión sobre todo, deseo fervientemente que haya sido así.

Que la oportunidad que no tuvo por parte nuestra, haya quedado paliada por estar cerca de su hijo, por un momento.

La cama 144 será suya siempre.

Dr. Luis Enrique Zamora.

Médico Internista, expositor, conferencista, docente y ¡blogger!. Ejerzo desde el 2007. Te acercaré a la medicina como nunca antes lo has visto. Lo que aprenderás en mi blog te será útil todos los días. Tal vez no te guste enterarte de todo lo que leas, pero cambiará tu vida, te lo aseguro.

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Dr. Luis E. Zamora

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