mié. Jun 26th, 2019

Carta al paracetamol (espero que nos perdones):

Una carta llena de esas cosas que siempre has querido decirle a nuestro antiguo amigo.

Hola, ¿qué tal?. Espero que en cualquier estante en donde te encuentres en el mundo, te encuentres al menos bien, y que las miradas burlonas de los medicamentos que valen más de 1 dólar por caja no hagan decaer tu ánimo. Llevo 10 años ejerciendo y pocas veces como hoy en medicina, realmente no sé por dónde empezar.

Imaginar la vida sin ti se torna borroso y errante. Son tiempos que no nos tocaron vivir. Recurro a la historia que tengo al alcance y trato de entenderlo todo. Verás:El escalofrío recorre mi cuerpo cuando veo que antes de ti tratar la fiebre y el dolor era trompicado y accidental. Épocas medievales donde había que recurrir al árbol del sauce y de su corteza hacer un preparado que contenía sin que lo supieran sustancias de la familia de las salicinas, de donde tarde o temprano se obtendría lo que hoy es el ácido acétilsalicílico.

Intento imaginarlo impávido y créeme, no lo consigo. Otros buscaban en una planta llamada quina un remedio por igual, pero somos tantos que un día empezó a escasear. Para ser exactos, era 1880.Tal fue la necesidad de buscar una alternativa que 6 años después apenas vería la luz la acetalinida.Si somos honestos hay que decir que en 1873 Harmon Morse te sintetizó, pero tú maldición empezó en ese momento: fuiste ignorado los siguientes 20 años. A nadie se le ocurrió usarte como remedio. La medicina sé te resistió.

Te identificaron como descendiente de la mencionada acetalinida, pero igual, a nadie le importó. Un cajón oscuro se abrió y te guardó por más de 40 años.Es 1946,y hay un problema con los analgésicos: todos los que no son aspirina están deformando las moléculas de hemoglobina (sí, esa que le da a la sangre su color rojo brillante que le encanta a los vampiros) de los pacientes que los toman impidiendo que esta molécula pueda cargarse de oxígeno para su cuerpo. Un problema delicado. Se declara un culpable: de nuevo la acetalinida. Se cierran los caminos, pero alguien se da cuenta (Julius Axlrod y su equipo), que existe un derivado en la orina de los pacientes que NO es tóxico y que al parecer es el que se encarga de aliviar el dolor.

El camino se ha trazado. Es 1948. Pasan 7 años, y aparece Tylenol en Estados Unidos de Norteamérica. 1 año después, Reino unido te abraza (Panadol). Es 1955 y 1956, y 2 años más tarde, en 1958 aliviarías el sueño de las madres al convertirte en un preparado pediátrico. Tal vez uno de los momentos más trascendentales de la historia de la medicina. Gracias a ti disminuyeron muchísimo las convulsiones por fiebre en los pequeños. Después de esto, te expandiste por el mundo y hoy ya nadie tiene capacidad de asombro para ti.

Dicen que no desinflamas un golpe, pero no saben que no es tu trabajo. Tú quitas el dolor y la fiebre, esa otra tarea les corresponde a otros compañeros tuyos. Respetas el alimento del bebé aún cuando mamá lo tome por estar enferma. No lo afectas. Incluso en el embarazo eres seguro. Te usas diario en todo el mundo, eres confiable a más no poder.La gente te subestima. Creen que debes tomarte cada 8 horas pero lo cierto es que puede ser cada 4 horas en personas sanas sin superar 4 gramos al día, cifraocos enemigos. Zidovudina e Isoniazida no deberían acompañarte en tu trayectoria por el cuerpo humano y el hígado. Es mejor que convivan en los estantes, nada más. Quien tiene insuficiencia renal puede tomarte cada 8 horas, sin problema alguno. No provocas malformaciones en los bebés que vienen en camino ni cáncer tampoco en quien te toma, y siempre que algo muy malo esté sucediendo, tenemos la N-acetilcisteína, para contrarrestar tu efecto. En dengue, es lo único que utilizamos para la fiebre y el dolor con toda seguridad, y por eso te respeto más que otros medicamentos.

No sé qué más se puede pedir.Por tu costo y abundancia, eres despreciado. El médico que te recomienda a ojos de sus pacientes en muchos casos pierde credibilidad. Te asocian con malos resultados. Te ven con repugnancia. Lo siento por ellos.

Te respeto demasiado, y en mi caso, como médico, será un placer que me permitas aprovechar tus habilidades, cada vez que lo requiera. Siempre te defenderé.Un saludo en cualquier farmacia, casa o bolso en el que estés.

Dr. Luis Enrique Zamora Angulo.

Tu médico internista.

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2 pensamientos sobre “Carta al paracetamol (espero que nos perdones):

  1. Genial mezclas lo chusco vs lo científico de una manera única, haciendo asimilar datos reales e históricos muy cómodamente.

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