lun. May 20th, 2019

¡Me siento enfermo y no sé qué médico necesito!. ¡¿Qué hago?!:

Si no sabes qué tienes, aquí está la solución.


“Tengo fiebre desde ayer”; “me siento muy mal”.

“Me duelen las articulaciones; los huesos desde hace 6 meses”.

“Me falta el aire cuando camino; llevo 15 días”.

“He perdido 20 kgs. en 4 meses”.

“Tengo mi azúcar en 300”.

“Estoy mareado y no sé porqué”.

“No se me controla la presión con nada”.

“Se me entumen las manos y me hormiguean; llevo 1 año”.

“Siento taquicardias; ya fui con el cardiólogo me hizo estudios y no salió nada; me sigo sintiendo mal”.

“Tengo dolores de cabeza frecuentes; ya me hice tomografía de mi cabeza y normal y me sigue doliendo”.

O para rematar, el resumen de lo que viven muchas personas:

“Ya fui con muchos médicos y me hice muchísimos estudios y todo sale normal. He recibido algunos tratamientos pero me sigo sintiendo mal”.

Estoy seguro que a todos nos ha pasado lo mismo: cuando suceden cosas que requieren ser resueltas y esas cosas encajan en lo que hacemos, nos produce incluso una placentera sensación que parte de la seguridad de que todo estará bien.

No tengo que contarle a nadie que se dedique al negocio de la reparación de computadoras que si a mí sí se me viene el mundo encima (como hace 1 semana cusndo mi laptop top murió y entré en shock) el pulso de él no se alterará ni un latido más allá de lo normal. Puede tener un disgusto, pero la solución ya sabe cuál es y solo deberá invertir el tiempo necesario.

Qué te digo del mecánico; el electricista, el diseñador gráfico; los licenciados en nutrición; los que trabajan en aerolíneas y necesitan vuelos; ¡Los que trabajan en Disney y quieren ir a los parques!; los asesores financieros; los agentes de seguros; los que se dedican a bienes raíces. Todos, absolutamente todos nos ahorramos estrés y dinero cuando lo que hacemos involucra nuestro conocimiento, nuestra labor diaria, incluyéndome a mí con la medicina. Sobra decir que me receto solo y cuando algo escapa de mis manos (como checar la presión intraocular para ver si tengo riesgo de desarrollar glaucoma) acudo con un colega y amigo mío que obviamente es oftalmólogo.

¿Qué pasa con los que NO sabemos solucionar algo por nuestra cuenta?:

Cuando una persona que no tiene ni idea de por dónde solucionar algo que NO conoce está en este enredo suceden dos cosas: o toma cartas en el asunto y lo soluciona o no lo arregla y continúa sus días adaptándose al limitado uso que le pueda dar lo que ya no sirve igual. Entiéndase por esto: un celular con pantalla rota; una llave de baño con goteo continuo al haberla cerrado; una computadora lenta; un coche que ya no le funciona una luz delantera, y todos los ejemplos que se te ocurran. Si somos tajantes más de una persona dirá que no arreglará la pantalla del teléfono, sino que se comprará uno nuevo, y es válido, pero…

En medicina nada se parece a lo anterior: es tu cuerpo, y si una enfermedad empieza a hacerlo disfuncionar lo vas a notar en carne propia. Desde una tos que percibes “solo” como molesta hasta cualquiera de las cosas que te mencioné al principio.

Dependiendo de tu trabajo lo resentirás más o menos. Pero más allá, cabe la posibilidad que eso que sientes sea la chispa que esté pudiendo incendiar una pila de leños que puede convertirse en una hoguera y que tal vez cuando te decidas a solucionarlo ya lleves muchos kilómetros de desventaja en esta carrera. El cuerpo en muchas ocasiones no se cura solo, tiene un límite, y entre ese límite y tu curación está la medicina, y nosotros los médicos.

Una vez llegado a la meta de decidir que necesitas atención, antes de ponerle nombre y apellido y buscar direcciones, es resolver: ¿A qué médico acudo?. Algunos irán al neurólogo; otros al cardiólogo; otros al gastroenterólogo, etcétera, y muchos resolverán su dilema. Otros persistirán con los síntomas pues a veces los tratamientos no harán efecto o simplemente saldrán del consultorio habiendo escuchado: “pues tu corazón/cerebro/estómago/pulmón está normal”, “el problema está en otro lado”, y te recomendarán acudir a otra especialidad. A estas alturas para haber llegado a esa conclusión, ya habrá habido consultas y múltiples estudios de por medio, una inversión nada despreciable, y sin contar el tiempo que se ha consumido. A la par, muchos siguen en la línea de salida usando su cuerpo al 80, 70, 50, o menos % de sus capacidades. Todo por no saber lo que te voy a decir a continuación.

Debes acudir con la especialidad que ordenará el caos que arrastras.

Si has estado en un hospital, te darás cuenta que se menciona a cada rato al internista. “Que va a venir el internista”; “que ya vino el internista”; “que lo van a subir al piso de medicina interna “; “que se complicó en otro piso y debe verse por medicina interna”. Pues bien, todas las especialidades tienen un lugar en la atención médica y la que se encuentra entre la medicina general y las subespecialidades es precisamente medicina interna. Cuando no se sabe qué hacer con un paciente, cuando no se tiene un diagnóstico el internista valora el caso inicialmente, solicita los primeros estudios y en base a eso se concluirán 3 opciones:

1.-Que tu médico internista te siga tratando una vez tenido el diagnóstico.

2.-Que debas continuar tu atención en una subespecialidad porque así lo amerita tu caso.

3.-Que tengas que recibir un servicio o estudio de una subespecialidad y luego volver a tu seguimiento a medicina interna. Con esto me refiero a una endoscopía; colonoscopía; biopsia de alguna parte de tu cuerpo, etcétera.

Cuando las enfermedades juegan a ser diferentes en cada uno de nosotros:

Las enfermedades se traducen de mil maneras en un cuerpo, y todos guardamos diferencias genéticas que hace que una neumonía, siendo la misma enfermedad, a unos les provoque dificultad respiratoria y a otros solamente fiebre. Los mareos no nada más tienen origen en el cerebro; la pérdida de peso no nada más es estrés; sangre en tu orina no nada más puede ser cáncer; que te duela el pecho no nada más puede ser un infarto, y es ahí donde al descartarse órgano por órgano las cosas se complican, se dilatan, y surgen los comentarios estilo “el corazón y mi cerebro ya me dijeron en neurología y cardiología que están bien, pero yo sigo mal”.

El cuerpo trabaja como un todo y de eso se encarga medicina interna: de la valoración integral del paciente para elegir el mejor camino posible para ti.

Puedes haber estado mucho tiempo ocupado por las llamas que salían por la ventana pero nadie se asomó a la fuga de gas en la cocina, donde para empezar había que cerrar la llave de paso.

La recomendación universal es que si no sabes qué tienes, y quieres optimizar tu tiempo, tu dinero, y tener un sólido punto de partida acude con un internista, la especialidad que es tronco de árbol del cual se ramifican muchas subespecialidades

3 casos de la vida real en unas líneas:

Un día me llaman para decirme de alguien que tenía un dolor muy intenso abdominal. Lo valoro en el consultorio y lo mandé al hospital: acabó con apendicitis, todo bien al final. 37 años de edad.

Otro día en la noche acudí a un domicilio porque Don Fernando no despertaba desde la mañana. Solo hacia fuerza por abrir los ojos y emitía sonidos. Lo mandé al hospital igualmente: tenía neumonía. 92 años.

Una señora de 56 años, con 300 de glucosa desde hace dos semanas. A veces un poco más. Platicamos y se manejó en domicilio (siempre en contacto con ella), al final con ajustes de insulina y otras cosas salió todo bien. Tal vez esto para un médico no sea nada extraordinario, pero en este caso al menos no hubo necesidad de ir a hospital (privado) y se ahorró algo considerable.

Otro paciente de 65 años acude para una segunda opinión, porque le dijeron que requería diálisis. Cuando vi los exámenes me encontré conque si bien había daño renal, no era candidato aún. Se siguió hidratando, exámenes de nuevo de control y todo mejor. Ojo, no digo que lo curé y nunca la requirió, pero le di una adecuada dimensión al problema en ese momento y el estrés de la familia mejoró bastante.

¿Y qué más puede hacer por mí mi médico internista?:

Muchas otras cosas. En tantos años en práctica te puedo decir que lo mismo me llaman para pedirme una opinión sobre el problema de algún familiar que está en otra parte del país y está hospitalizado que para preguntarme dudas sobre alguna medicina, o cosas como las que te he contestado por inbox cuando me has escrito. De igual manera me cuentan sobre lo que les está pasando de manera rápida y desde ahí ya les digo si debo verlos y qué exámenes deben traer de una vez para ahorrarnos tiempo y empezar a atender la problemática que tienen. Les evitó gastos serios e inútiles cuando me dicen que: “me enteré de una hierba que se utiliza para los riñones y así evitar la diálisis y….”.Una vez que tienen los resultados de los estudios si ya es preciso que estén bajo el seguimiento de la subespecialidad resuelvo las dudas de mis pacientes, en todo el proceso, si surgen. La confianza queda y lo agradezco.

Sin duda el médico internista es una pieza angular, un punto de partida para iniciar tu atención médica y encausar tu caso por el mejor camino posible. Tómalo siempre en cuenta. No digo que no puedas acudir directamente a la especialidad que quieras y tener éxito también, claro que se puede y ocurre diario en todo el mundo. Debe de quedarte al terminar este artículo la respuesta a la interrogante que más de una vez todos nos hicimos: “¿A qué médico/especialidad me dirijo?”. Es más sencillo de lo que parece.

Tenlo en cuenta desde el inicio cuando empieces con los síntomas: ve con tu internista.

Te lo en cuenta si las cosas después de un tiempo no marchan mejor o por más que haces aquí y allá no ves mejoría. Ve con tu médico internista.

Tal vez la solución a lo que te pasa es más sencilla de lo que crees, solo que el enfoque del problema ha sido erróneo. Eso lo aclaramos en consulta.

Conclusión: ¡Hazle un lugar en mente a la medicina interna!.

He perdido la cuenta de las caras de sorpresa de muchos pacientes que tienen ansiedad más que otra cosa, y en lugar de difenidol, cinarizina, con una dosis adecuada de alprazolam, sertralina o fluoxetina resolvieron su problema. ¡Una vez le quité la tos a una señora de 70 años con omeprazol! (no lo uses por tu cuenta).

El diagnóstico oportuno y a tiempo es impagable, y lo mismo la orientación adecuada sobre los pasos a seguir, donde en un mundo lleno de posibilidades (la medicina no está exenta de charlatanes), como en cualquier profesión u oficio, si confías en mí  o en tu médico, irás confiado  también  con aquel otro médico que él o yo también te recomiende. El día que lo lleves a cabo sabrás de lo que hablo.

Puede ser que solo acudas una vez a consulta a medicina interna, pero si con eso se señaló el camino, ¿qué mejor inversión pudiste haber hecho?.

Te prometí una respuesta: aquí la tienes.

Ya te contaré muchas historias de mi especialidad. Estoy seguro que con más de una te sentirás identificado.

Un saludo.

Dr. Luis Enrique Zamora.

Tu médico internista.

¡Déjame un comentario con alguna experiencia para que quede guardada para la posteridad aquí al final!.

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2 pensamientos sobre “¡Me siento enfermo y no sé qué médico necesito!. ¡¿Qué hago?!:

  1. Buen día doctor Zamora, hoy me entero de la gran importancia de un médico internista, seguiré al pendiente de sus artículos que todos han Sido de gran interés .

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