lun. Jun 24th, 2019

Mi abuela se quebró la cadera, ¿la opero o no?:

Sigo encontrando cada día que pasa más temas de los cuales hablarte, y me preocupa, porque si no fuera médico las posibilidades de caer en tantos errores serían muy altas, y eso me podría traer una consecuencia de la cual me lamentaría tarde o temprano.

Imagina a esa persona de edad avanzada que amas, que pueden ser tus abuelos o tus padres, en un mal paso o descuido tiene una caída, y se fractura la cadera. Esto que te menciono es demasiado frecuente, pero lo que me preocupa no es el evento en sí, que puede resolverse con una prótesis de cadera, sino cuando se decide que “es mejo no operarla por lo riesgosa que es la cirugía y mejor lo dejamos así, no vaya a ser”.

La fractura de cadera es una situación delicada, porque el mundo de una persona puede cambiar sustancialmente en un instante: con una fractura a ese nivel ya no puedes caminar, y eso lleva al paciente a permanecer inmovilizado, postrado en cama, recibiendo las atenciones de su familia ya en una nueva etapa, en donde valerse por sí mismo no es lo que ocurrirá.

Por si no has reparado en algún momento en esto, caminar es un regalo invaluable. El simple hecho de poder levantarte y desplazarte cuando así lo decidas a algún establecimiento, a realizar un pago o simplemente dar un paseo no tiene nada que ver con la libertad de cada quien de ser y vivir, sino con los riesgos que tiene una persona de enfermarse. Caminar disminuye mucho el riesgo de contraer enfermedades que pueden acabar con una vida de manera rápida o lenta, que a mí (imagínate, para que yo me asuste), me dan temor.

No subestimes los pocos pasos que ese ser que ya ha dejado atrás la primavera da aún, lentos o rápidos, con andadera o sin ella, firmes o no tanto. Guardar la posición de bipedestación es un regalo de la vida que no deberíamos de perder nunca.

¿A qué complicaciones le tienes miedo, Dr. Zamora?:

Cuando permaneces más tiempo acostado que erguido, la función pulmonar cambia completamente, merced esto a el reacomodo del flujo de sangre hacia dicho órgano, proveniente del corazón, y esta alteración hace que esa persona que se fracturó la cadera o tuvo un evento vascular cerebral (embolia) que lo dejó con medio cuerpo paralizado o débil (hemiplejia o hemiparesia), tenga todas las probabilidades en contra y pueda adquirir  una neumonía, con riesgo de muerte incluido.

Por otro lado, imagina que tú eres el paciente, y de repente te ves metido en una cama con nada de movimiento, o muy limitado, donde te bañan, te cambian, te alimentan y todo mundo sigue su marcha menos tú. Si triste te sientes cuando una enfermedad pasajera te tiene en casa y dejas pasar alguna oportunidad de diversión o reunión familiar, ahora que sabes que esto es permanente no lo resistirás mucho y entonces llegará y se establecerá la depresión: dejarás de comer, te tornarás más apático, y eso aumentará tu riesgo de un infarto o de que empieces a desnutrir tu cuerpo y pierdas peso. Como ves, la situación es más complicada que decir: “no pues es mejor no operar no vaya a ser que algo pase”.

Mis palabras para mi familia:

Si me preguntas a mí, sería el primero en decirle a mi familia lo siguiente: “a ver, antes de esto yo caminaba, iba y venía, incluso hasta corría cuando estaba más joven, ¿y ahora me vienen a decir que por miedo a que me pueda morir porque estoy viejo mejor me van a dejar así?, están locos, me operan o me opero yo solo”.

¿Entonces qué es lo principal que debes preguntarte para ver si puede hacerse una cirugía de cadera?:

El punto que cambia la dimensión real de las cosas es si la persona antes de la fractura podía caminar, si ese es el caso, por los dos principales riesgos arriba mencionados la decisión más acertada sería operar esa cadera, rehabilitar al paciente y que se reincorpore a su vida diaria, punto.

Si por otro lado, el paciente ya tenía una embolia que lo había dejado postrado en cama, no es recomendable llevar a cabo el procedimiento, puesto que de todos modos no volverá a caminar, y entonces se correrá un riesgo innecesario en quirófano, con poco beneficio de tanta inversión de recursos. Tal vez lo único que podría justificar que se llevara a cabo la cirugía sería que quedara con mucho dolor después de la fractura y fuera difícil manejarlo con analgésicos.

La edad no es tan importante como creen para decidir una cirugía si esta es necesaria:

La edad no significa tanto como piensas cuando hay que decidir si se opera a alguien, simplemente es uno de los parámetros que tomamos en cuenta pero la vida involucra muchas variables que entre todas forman un todo y el médico debe de hacer un balance de riesgo y beneficio para proceder al veredicto final. Si mi abuela tiene 91 años y previamente caminaba, y si no la opero va a quedar postrada, mi conclusión como puedes darte cuenta es que la operen, no hay más. Alguien me dirá: “tiene 91 años, ¿y si ya en cualquier momento le toca partir para qué la vamos a exponer al riesgo y bla bla ba?”, a lo que yo contestaré: “¿Y si a ella en lugar de 91 años le tocaba vivir 96 o 100?”. Por eso digo que qué bueno que me ha tocado ser médico. Pocas cosas en el área de la salud me tomarán por sorpresa.

Mi mensaje final para ti:

No está en mí cambiar el criterio de cada médico (yo me quedo con el mío), pero sí sería recomendable que antes de dejar las cosas así por la paz, sin el riesgo de la cirugía, buscaras una o dos opiniones más aparte y expusieras los argumentos que te estoy dando. No lo hago por ti ni por mí, sino por esa persona que puede marcar su vida.

Muchos nos vamos a caer, a fracturar en algún momento de la vida, pero esta, con tantas historias de por medio vividas y con muchas más por vivir, con muchos momentos para dejarles a tus descendientes en los últimos años, es muy triste que termine por una complicación futura derivada del hecho de no haber operado a tiempo por temores mal fundamentados.

Esto no cambia que la persona deba pasar por una serie de pruebas y una evaluación por medicina interna o cardiología para establecer bien el riesgo que tiene entrar a quirófano. Esto incluirá exámenes de sangre, una radiografía de tórax y un electrocardiograma, para junto al juicio clínico se establezca lo que te menciono, pero para mí, es muy importante que tengas en mente que la edad no es un impedimento para que alguien entre a quirófano, ¡quiero que no se te olvide!.

Déjame tus comentarios y tus dudas al final de este artículo y sobre todo, compártelo con tus conocidos y familiares porque te aseguro que en un momento de la vida, más de uno va a necesitar saber lo que te acabo de decir.

Un saludo.

Dr. Luis E. Zamora.

Médico internista.

 

 

 

 

 

 

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5 pensamientos sobre “Mi abuela se quebró la cadera, ¿la opero o no?:

  1. Asi es doctor tenemos que ver por el bienestar de los pacientes o en su defecto nuestros abuelos en el caso de que tuviesen fx de cadera. Pero desafortunada mente ahi familiares que no permiten en ocaciones que su familiar ingrese al quirofano por miedo. Sacan sus propias conclusiones que si se va morir, etc. no piensan en el dolor del paciente ese tipo de fx es muy doloroso ademas si los dejamos en cama postrados corren el riesgo de que aparescan las ulceras por presion y en su defecto les produce mas dolor. tambien la depresion, que les provoca estar en cama y sin movimiento pierden el apetito etc debemos ser concientes que ellos merecen vivir y no negarnos ala cirugia para que ellos los pacientes o nuestros familiares con fx de cadera vivan con una mejor calidad de vida que vuelvan a ser los mismos de antes quebse sientan utiles y no que piensen que para nosotros son una carga. Aunque nosotros sabemos que jamas lo seran.

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