mié. Jun 26th, 2019

Al fin, ¿Ha llegado la cura contra la hepatitis “C”?:

¿Otro salto cuántico para la ciencia?…

Las hepatitis virales que más frecuentemente prevalecen son la “A”, la “B” y la “C”; la primera de ellas es un proceso agudo con el cual muchos de nosotros estuvimos en contacto desde la infancia y que ni siquiera se manifestó como todo mundo conoce una hepatitis (con ictericia, esa coloración amarillenta de la piel; coluria, esa orina color oscuro y acolia, o dicho de otra manera, heces pálidas).

A quien sí le da Hepatitis “A” completamente, tras un período de hidratación, seguimiento en consulta y evaluación de los exámenes para ver que el riñón esté bien (las bilirrubinas hacen que el paciente caiga en ictericia y estas, en cantidad suficiente pueden obstruir el flujo normal del riñón provocando insuficiencia renal aguda que puede acabar convirtiéndose en crónica), todo vuelve a la normalidad y no quedan secuelas.

Pero con la hepatitis “B” y “C”, es diferente. Lo peor que puede suceder es que acaben en cirrosis hepática y cáncer hepático. La “B” es más frecuentemente transmitida por vía sexual y la “C” mediante transfusiones sanguíneas por paquetes infectados (estos ha disminuido ya muchísimo, siendo infrecuente gracias a la adecuada selección de donantes y los exámenes a cada muestra obtenida).

En México, se estima que hay entre 700,000 y 1 millón de personas infectadas con el virus de la hepatitis “C”, y más de la mitad de los casos son debidos a un solo genotipo (el genotipo 1). Esta enfermedad puede permanecer en la sangre de una persona y progresar a daño hepático, degenerando en la cirrosis mencionada, siendo importante eliminar el virus para eliminar por ende esta posibilidad. La mitad de los casos de cirrosis hepática en México se deben al virus de la Hepatitis “C”.

Con más de 20 años de investigación de por medio en el campo de batalla contra el virus, aparece ya hace unas horas que en México estará disponible tras su aprobación desde el año pasado por la COFEPRIS (en el medio privado y no en el sector público), la combinación respaldada por los estudios que hablan de curaciones mayores al 90 %.

¿Y cuál este “maravilloso” tratamiento?:

La hepatitis “C” tiene 6 diferentes genotipos y el fármaco en cuestión tiene pocos y leves efectos secundarios si es que se presentan, ofreciendo una curación de hasta ¡95 %! (o sea 9 de cada 10 pacientes). ¿Te imaginas?, ¡es demasiado!.

La tableta en cuestión se conforma con la combinación de sofosbuvir y velpatasvir, y está aprobada para los 6 genotipos de virus de hepatitis “C” que existen, y lo mejor: aprobado para pacientes con cirrosis descompensada o compensada. No hay limitación alguna, lo que me parece muy bueno, y más bueno aún, que también se pueda utilizar en pacientes con VIH.

Yendo más allá, desde diciembre del 2016 (va para un año) se espera la aprobación de la FDA para agregar a voxilaprevir con los otros dos fármacos, lo que apuntalaría las posibilidades de curar a un enfermo con este virus. Aún no hay respuesta de la FDA, pero podemos estar ante un gran paso para la ciencia.

Hay estudios corriendo en otros laboratorios, donde se evalúan también pacientes con insuficiencia renal. Recuerda que la insuficiencia renal es una seria limitante para poder otorgar ciertos tratamientos, y que al parecer en este tratamiento no tendremos mayor inconveniente. Ojalá.

El costo, un problema, como siempre al inicio:

El problema, como ya lo habrás pensado, es el costo que tienen estos medicamentos, lo que ha generado quejas generalizadas sobre todo en las personas que padecen la enfermedad o que tienen un familiar afectado. Ciertamente no muchos pueden pagar lo que cuesta, y es injusto que pudiendo curarse con una tableta al día durante 3 meses, una persona pueda perder la vida a futuro por no poder pagar lo que cuesta el medicamento.

Por otro lado es indudable que es justo que las empresas investigadoras (porque nuestros gobiernos no lo hacen), se lleven un beneficio que remunere sus esfuerzos, pues recuerda que hablamos de años de investigación y millones de dólares invertidos. Debemos encontrar el punto medio de las cosas, pero con tanta corrupción gubernamental de por medio, se antoja no menos que difícil. Ojalá se pueda acceder mediante el sistema de salud pública a este tratamiento.

La evolución de los tratamientos:

Antes de este tipo de terapia, lo que se utilizaba era una combinación de interferón (una especie de “proteína lanzada por las células” para señalar el camino exacto a las células encargadas de defendernos de un virus, en este caso el de hepatitis “C”), combinado con rivabirina, pero con una posibilidad de curación muy baja comparada con lo que se está contemplando para estos nuevos medicamentos y con muchos efectos secundarios, muchos de ellos de cuidado.

Esto motivó que se desarrollara la Terapia Antiviral de Acción Directa, y  en ese terreno aterrizan los novedodos fármacos mencionados. Esto empezó en 2011, y poco a poco se está dejando de utilizar la ribavirina y el inteferón, para dar paso a la nueva generación de medicamentos.

Viéndolo por el lado puramente médico y científico, para mí es motivo de gran asombro ver como a pasos pequeños, la ciencia avanza tratando de encontrar la cura contra las enfermedades.

¡Felicidades, ciencia!:

Este, personalmente, es un salto que no esperaba ver: que me dijeran que una enfermedad que durante muchos años fue tan difícil de combatir, ahora desde el 2015 en adelante cuente con fármacos que ofrecen ya más de 95 % de posibilidades de cura, sobre algo que puede provocar cirrosis hepática y cáncer de hígado y acabar con la vida de un paciente sin yo poder hacer mucho más que esperar a que le llegara la muerte, sin duda me emociona y me hace ver el mundo diferente, al menos por un instante.

Si el precio es muy alto, no debería de ser más difícil ponernos de acuerdo para que los pacientes puedan acceder a él de alguna manera, que haber esperado tantos años para tener esta noticia.

Prefiero discutir la solución al acceso del fármaco con quien sea, que seguir buscando una cura.

Al parecer esa, ya la tenemos.

Felicidades, pacientes; felicidades medicina…

Felicidades, ciencia.

No mereces menos.

Dr. Luis E. Zamora.

Médico internista.

Bibliografía:

J. Burtow Nicholas: Hepatitis C treatment: where are we now?;Int J Gen Med. 2017; 10: 39–52.

Ryan, Benjamin: The 2017 Hepatitis C Treatment Pipeline; March 2017.

Presenyan nuevo medicamento para la curaciónd e la Hepatitis “C”; El Informador de Veracruz 06 octubre 2017.

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