“Intruso mortal: la historia de la apendicitis”

Entró a quirófano con las marcas del desvelo en el rostro y el cansancio a cuestas. Casi amanecía. El paciente, tan desvelado como él, estaba listo para la cirugía que salvaría su vida 😎.

Protocolo previo cumplido, hábilmente incide la piel, cediendo después la grasa, las fascias, las aponeurosis y el músculo. La cavidad peritoneal se abre majestuosa y puede ver al rojizo e inflamado apéndice. Veredicto: culpable.

Lo contempla y piensa que ya ha perdido la cuenta de las veces que lo ha enfrentado en la soledad del eterno quirófano. El anestesiólogo y las dos enfermeras a esa hora poco hablan. El médico interno tampoco aporta mucho.

Cree que está solo…

Pero no lo está…

Las paredes cobran vida y se convierten en dunas egipcias, pirámides, historia. Una momia señala el sitio donde el mal se incubó y acabó con su vida 3000 años antes de Cristo. El enemigo es antiguo, mucho…

El cirujano cree que alucina, pero no es así.

Una figura aparece por detrás de él y se asoma al interior del abdomen: Leonardo da Vinci sonríe. El apéndice no ha cambiado desde aquel 1492, cuando lo dibujó…

Nadie se da cuenta de la presencia del gran genio italiano, solo el cirujano…

Incrédulo, continúa…

Leo sonríe. Jacopo Berengario DaCarpi, de Bolonia, está a su lado. Señala hacia el abdomen. Uno lo dibujó y el otro lo presentó al mundo porque el trabajo de Leo se publicó décadas después. No hay rencores; Su ciencia desconoce de envidias.

😊.

Phillipe Verheyen lo nombrará apéndice vermiforme en 1710, y 1 año después Lorenz Heister describirá la apendicitis aguda.

La gran maquinaria por la supervivencia se pondrá en marcha.

La guerra se tornará seria…

Los viejos ancestros miran hacia enfrente. El cirujano los imita, aún sin creer lo que sucede. Claudius Amyand, francés, ha llegado. Lo saludan. Épocas distintas confluyen en tan poco espacio.

El anestesiólogo sale del quirófano. Las enfermeras hablan, indiferentes…

Claudius cuenta sonriendo cómo en 1735 harto de ver enfermo a un niño de 11 años con una fístula que drenaba excremento entre escroto y muslo, disecó, ligó y extirpó el apéndice perforado del pequeño. Fue la primera apendicectomía en la historia de la medicina.

El dolor del paciente duró mucho, la victoria fue eterna 😎.

Leo y Jacopo se maravillan de la hazaña. Seguramente la han escuchado millones de veces.

Claudius le mostró al mundo que podía pelear por la vida, y por eso lo aprecian.

El niño se egresó en un mes, y mostró las capacidades curativas de la cirugía.

De corazón, gracias.

R. H. Fitz se disculpa por la tardanza. Saluda a todos. Mira el abdomen, sabe de qué se trata.

Las diestras manos del médico los maravillan, asienten con la cabeza, y algo se dicen entre ellos. Hemos mejorado su trabajo. Tuvimos éxito.

El médico se sonroja, pero también sonríe.

Es 1886 cuando Fitz, profesor de Harvard, da un discurso antes de que inicie la 1ra. reunión de la Asociación Americana de Médicos y establece el término “Apendicitis”.

Fitz enseña que el proceso es agudo y hay que actuar rápido.

Gracias a él ya nada será cuestión de suerte.

Ese 18 de junio y ese discurso pertenecen a uno de los días más dorados de la historia de la medicina, y Fitz lo sabe. Humilde, considera que el mérito es de todos.

Hace una seña al hombre al fondo, y este se acerca.

El cirujano no puede creerlo. Es el viaje de su vida…

Charles Heber McBurney entra en escena y lo vitorean hasta que lo sonrojan. El hombre que nos enseñó la incisión adecuada para exponer y retirar al mortal apéndice.

Jacopo le pide que señale el punto que acuñó en 1894. Lo complace.

Pero falta el compañero eterno…

Murphy llega con las 2000 apendicectomías que hizo durante 23 años, con un papel antiguo como el universo. Todos ríen, ya lo conocen.

Su aporte con su tríada y su péntada es majestuoso, tratando de descubrir al asesino.

Habita en cada examen, en cada hospital, en cada palmo.

Todos recuerdan a Jacob Moritz Blumberg y su signo. Muy tímido, no quiso venir. Leonardo hace una rabieta; Jacopo lo calma.

Rinden homenaje a tantos que lucharon por darle a la humanidad la redención, entre ellos el Dr. Thomas Hodgkin, aquel del linfoma.

La ciencia avanzó tanto que en 1981 el doctor Kurt Semm haría la 1ra. apendicectomía laparoscópica, iniciando una nueva era quirúrgica.

El mundo de ellos evolucionó para nosotros. Lo que antes mataba impunemente, ahora mordía el polvo. El tiempo hizo lo suyo…

Sabiamente, el cirujano ligó y extirpó el apéndice. El clamor fue general. Una víctima menos de la apendicitis.

Más concentrado que nunca, fue culminando su obra hasta que la piel blindó de nuevo el sarcófago sagrado que es el cuerpo humano.

Había cumplido con la profecía…

En 1827 (59 años antes de que FITZ diera su famoso discurso), Francois Melier pronunció aquellas famosas palabras, que hoy helan la sangre.

Una profecía salida de la más pura esperanza de un hombre hacia la humanidad:

“Si fuera posible establecer de manera certera y temprana el diagnóstico de esta enfermedad, podríamos aspirar a curarla mediante una operación. Tal vez lleguemos algún día a ese objetivo”.

Querido Francois: llegamos.

Vaya que llegamos…

Los advenimientos de la anestesia, los antibióticos, los líquidos intravenosos y la hemostasia, permitieron completar el milagro.

Cirujano y ancestros se vieron, y se sonrieron. La proeza se había consumado. Los 5 salieron por la puerta del quirófano charlando.

Antes de desaparecer por el pasillo, levantaron su mano en señal de despedida, la cual para él, fue memorable.

Las dunas del desierto desaparecieron.

El cirujano no estaba solo…

Jamás lo estuvo…

Ni lo estará 😎.

Fin.

Dr. Luis Enrique Zamora.
Médico internista.

(Dedicado con especial cariño al Dr. David Mejía Camacho, compañero de universidad, de internado y hoy gran cirujano pediatra. Gracias por tu eterna amistad).

Bibliografía:

Digiprove sealCopyright secured by Digiprove © 2018 Luis Zamora Angulo

¡Si te gustó comparte!

Médico Internista, expositor, conferencista, docente y ¡blogger!. Ejerzo desde el 2007. A través de este blog te enseñaré cuan maravillosa es la medicina, y cómo con ella cambiaron y seguirán cambiando nuestras vidas. Las historias que te contaré te acompañarán siempre. ¡Acompáñame en este viaje!.

Autor entrada: Doctor Humano

Doctor Humano
Médico Internista, expositor, conferencista, docente y ¡blogger!. Ejerzo desde el 2007. A través de este blog te enseñaré cuan maravillosa es la medicina, y cómo con ella cambiaron y seguirán cambiando nuestras vidas. Las historias que te contaré te acompañarán siempre. ¡Acompáñame en este viaje!.

2 comentarios sobre ““Intruso mortal: la historia de la apendicitis”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *