dom. Abr 21st, 2019

Mundo en cadenas, la historia de la fluoxetina:

El fármaco que le dijo a la humanidad: “levántate y anda”.

“Mundo en cadenas: la historia de la FLUOXETINA”.

-Por el Dr. Luis E. Zamora-.

Arquímedes lo dijo primero: “dadme un punto de apoyo, y moveré al mundo”. Genuina y contundente para su época, dicha profecía quedaría congelada en el tiempo durante más de 2 mil años.

Un mundo anquilosado y anclado al suelo de la desesperación, veía en el trastorno depresivo mayor a un despiadado y maldito verdugo. La vida de muchos es una condena; familias enteras destrozadas ponen manos a la obra a una ciencia principiante 😓…

Es la etapa final de la década de 1940, cuando la serotonina es aislada a partir del aminoácido triptófano. Una curiosidad nada más, esta primera piedra contra la depresión, pasa casi inadvertido. Todo parece perdido, pero el destino no lo permite 😲…

La tuberculosis mantiene ocupada a la medicina en otro frente. La carnicería es brutal. La naciente ciencia cae de rodillas las más de las veces pero ante tanta desgracia pasa algo inesperado: la IPRONIAZIDA, un nuevo fármaco, en 1952 provoca un fenómeno desconcertante:

🤔…

Varios pacientes con tuberculosis que la recibían se tornan repentinamente felices, comen mejor, bromean, y por si fuera poco, duermen mejor que nunca.

La “ipro” acabará siendo el 1rer. inhibidor de la monoaminooxodasa. Un hallazgo accidental, con un amargo final…

Sus efectos adversos son desde siempre un gran punto en su contra. Nace destinada a una muerte prematura, pero no es en vano: es la 1ra. pista tangible que se tiene de que algo se podía hacer por las personas con depresión.

Algo en el cerebro es MODIFICABLE 🙄…

Descubierta en 1952, la reserpina, un alcaloide, es usada como tratamiento contra la hipertensión arterial, causando estragos entre sus consumidores, quienes se tornaban más agresivos o dormían demasiado.

Algo cambia en esos cerebros con las medicinas, solo no saben qué…

En 1958, solo 6 años después de su llegada, iproniazida toma sus maletas y se marcha. La hepatitis y la ictericia que provoca forzan un prematuro adiós. El futuro le aguarda exiliada, descontinuada.

La búsqueda de algo con similar eficacia pero más tolerable es un hecho.

Entonces nacen isocarboxazida, fenelzina y tranilcipropina, el resto de esos inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO). Iproniazida hizo su trabajo: les dio la vida.

Los alcances del camino que llevan a un nuevo mundo para la medicina, son inimaginables. El tiempo lo dirá…

Ya hay antibióticos, algunos antihipertensivos, pero los médicos y los pacientes no lo saben: magia en su estado más puro se cierne sobre la humanidad.

Los 70’s, entre investigaciones y el uso de los IMAO, enseñan una cosa:

AUMENTAR LAS CONCENTRACIONES DE SEROTONINA EN EL CEREBRO influye en el estado de ánimo.

La lógica es inmediata: esto podría ayudar a las personas con depresión.

Los pasos encaminados a obtener al fármaco responsable de semejante obra se tornan más seguros…

La YA NO trastabillante mano de la ciencia obtiene en 1971 el producto “LY110141”, nombre que acabaría siendo cambiado por el eternamente bello “Fluoxetina”.

De todos modos, el camino por delante es arduo y cuesta arriba.

Pasan 6 años. Es 1977 y el mundo la recibe oficialmente pero de ahí nos iremos hasta 1987 (10 eternos años), donde por fin la @US_FDA la autoriza para usos comerciales.

Brian Molloy y Robert Rathbun dirigen las investigaciones y el camino de la fluoxetina. Elli Lilly, el laboratorio que la sintetizó, no está muy convencido del uso de su nueva droga: Antihipertensivo; contra la obesidad; contra la psicosis o contra la depresión.

Una prueba hecha con solo 5 pacientes que tienen depresión muestra el impacto del fármaco. Juntas, reuniones interminables en el laboratorio concluyen que el éxito más probable es como antidepresivo, solo necesitan un nombre.

Tras múltiples posibilidades, “Prozac” es el elegido. Bajo la premisa de “una pastilla al día”, el peso completo que retará sin miedo a la depresión imprime sus primeras cajas.

No es un medicamento, es un milagro.

Antes, contra la depresión: Valium (diazepam), algún IMAO y sobre todo, la alta posibilidad de tener que ser recluido en una clínica psiquiátrica para tratarse. Los pacientes tienen miedo, el proceso es un viacrucis con poco éxito garantizado.

La depresión es un tema intocable.

Un año después (1988) de su aprobación, Prozac ha destruido todos los mitos y los temores: 2,469,000 prescripciones lo dicen todo, mismas que para el 2002 se elevarán a 3,320,000.

Para el 2012, los antidepresivos serán el 3er. tipo de medicamento MÁS recetado en el mundo.

Y Prozac se incrusta en la historia: es tanto su impacto en la vida de la gente que El Cambridge Advance Learner’s Dictionary utiliza la palabra para definir a alguien como excitado o feliz (“he is on Prozac”).

El trastorno depresivo mayor por fin tiene un digno contendiente; el trastorno de pánico, el obsesivo compulsivo, la bulimia se agregarán con el tiempo, y a todos les presentará cara. Dura, noble, heroica: así es la fluoxetina, así fue Prozac.

Pocos laboratorios pueden decir que les dolió tanto perder una patente: algún día del 2001 Prozac deja de ser exclusivo y Eli-Lilly ve como cual agua entre sus manos se esfuman 35 millones de dólares. Un dato brutal, que enriquece la leyenda.

Vendrá Duloxetina en su lugar.

Las victorias de la inhibición de la recaptura de serotonina se encuentran al doblar cada esquina:

Gracias a Prozac ella dejó de llorar.

Gracias a Prozac, él pudo dormir por las noches.

Gracias a Prozac, familias enteras volvieron a la vida.

Gracias a Prozac, la vida de millones de personas recuperó el color.

Un color que si bien los nuevos antidepresivos siguen expandiendo y manteniendo, estos aún rinden homenaje y reconocimiento en cuanto a eficacia a la mejor de todas: a fluoxetina.

Si alguien dijera que en 1987 hubo un inmenso terremoto, yo estaría de acuerdo: eran las cadenas y el suelo resquebrajándose cuando la humanidad se puso de pie, para nunca más estar de rodillas ante la depresión.

Tal es la historia de la fluoxetina (Prozac). Aquel fármaco que cumplió en tiempos modernos aquella frase de Arquímedes, sobre el punto de apoyo.

El fármaco que le dijo “levántate y anda”, a la humanidad entera 😎.

Fin.

Doctor Humano.

Digiprove sealCopyright secured by Digiprove © 2018 Luis Zamora Angulo

¡Si te gustó comparte!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *