mar. Feb 19th, 2019

“¡La cafeína le hace daño a los niños!” (¿Otra vez, mamá?):

No te preocupes tanto, que algún día se inundarán de alcohol…

Y una vez más el café nos ha traído hasta aquí (si me permites decirlo, hace un año no lo hubiera imaginado). Habiendo contestado científicamente a la eterna pregunta que había atormentado a la humanidad durante siglos, y habiendo llegado sano y salvo a la conclusión de que, si bien estamos lejos de haber comprobado que el café es un remedio equivalente al elixir de la vida y que quien lo tome vivirá durante siglos, el artículo del British Medical Journal (BMJ) de noviembre del 2017 (el cual está gratis aquí https://www.bmj.com/content/359/bmj.j5024), es bastante claro: si no es en el embarazo (en donde lo que se debe hacer es limitar la cantidad que se bebe diario, pero no suspenderlo), no hay de qué preocuparse.

En adultos, se permite un máximo de 4 tazas al día, y en el embarazo, 2 tazas. Recuerda que cada taza de tamaño promedio contiene unos 100 miligramos de cafeína, por lo cual la dosis máxima es de 400 miligramos por día para una persona NO embarazada. En estas últimas, el American College of Obstetricians and Ginecologists, concuerda con lo encontrado en el BMJ.

Aquel video de Youtube y por supuesto el artículo que plasmé en este blog fueron muy vistos y compartidos por todos los amantes de la cafeína, que encontraron el aval científico para su consumo ya libres de toda culpa, cosa que cada vez que la recuerdo, siempre me hace sonreír. Si no has visto el video original, te recomiendo que lo hagas aquí (por supuesto, tomándote una taza de tu amado café): https://www.youtube.com/watch?v=sCKXYhioKE0.

Habiendo aclarado el mundo de los adultos, y habiendo entregado a tantos hombres y mujeres costales enteros de felicidad, (tal y cual la trae Santa Claus a los niños), en mis constantes navegaciones por internet surgió de manera casual cuál iba a ser la siguiente parada de la medicina basada en evidencias, tras ver un comentario en Facebook lleno de autoritarismo en donde una mujer decía que la cafeína “le hace daño” a los niños, y que por eso ella no les daba café, e incluso, tampoco chocolates, a sus hijos.

Antes de continuar, debo de decirte una cosa: A estas alturas, con todo el kilometraje que puede acumularse tras 11 años ejerciendo la medicina (y eso sin contar los de estudio), ya estoy más que convencido de que son pocos los escenarios en donde las cosas o productos de uso cotidiano son culpables de los crímenes más horribles contra la humanidad (y en esto entra hasta la Coca-cola, te lo juro); tal vez lo más que encontremos es que esto o aquello no sirva o no cumpla lo que promete, pero de dañar, no lo creo.

Volviendo al comentario, de entrada la afirmación era muy atrevida, dado el tiempo que la cafeína tiene entre nosotros, pero ciertamente me gusta buscar por mi cuenta antes de dejarme llevar, y obtener mi propia conclusión, así que no desprecié de inicio; estaba seguro que no era para tanto, pero no desprecié. Busqué rápidamente y no necesité mucho tiempo para encontrar lo que necesitaba y entonces poder obtener eso que hoy en el mundo pareciera que está más perdido que nunca: el punto intermedio de las cosas. Porque como dije alguna vez en twitter: “Somos médicos, entonces demos recomendaciones médicas”. Personalmente soy enemigo de hacer recomendaciones nada más porque los médicos con los que estuve y me forjé, las hacían. Hay que buscar todos los días la verdad.

La mayoría de la gente tiende a hacer generalizaciones más que a obtener una respuesta específica, y ese no es el camino. Como puedes ver hasta hoy, que yo no haya generalizado sobre el café, te ha permitido saber que es un mito que te hace daño, y hoy eres más feliz (¿o no?). Entonces, para mí también fue obligatorio poner a prueba el dicho popular de que la cafeína le hace daño a los niños, y bueno, aquí tienes los resultados, solo te diré una cosa antes:

Si es tu decisión no darles chocolates o café a tus pequeños porque eres su padre o madre y así lo quieres hacer, estoy de acuerdo contigo; de la puerta para adentro, cada quien es libre de manejar las cosas como quiera. El asunto que aquí estoy tratando es el de si la cafeína es dañina para los niños o no, según la ciencia, y eso va más allá de lo que cada uno de nosotros, de manera personal, escoge para los nuestros. Dicho esto, vamos pues.

Encontré un excelente artículo (una revisión), cuyo título es este (por supuesto del 2018):

Resulta que la cafeína, (la que se conoce como la droga psicoactiva más consumida diariamente en el mundo), como ya te pudiste dar cuenta, debe dosificarse, y desde ahí empezamos a aterrizar las cosas, ya que la dosis hace al remedio o al veneno. Se dosifica en adultos, pero también en niños. Tras revisar el artículo que te he mostrado arriba y otros más, debo decirte que NO EXISTE fundamento alguno para la aseveración tan popular de que un pequeño no pueda o no deba de consumir cafeína; es más, la European Food and Safety Authority concluye que la dosificación máxima diaria para CUALQUIER PERSONA es de 3 miligramos por kilo de peso corporal, así que partiendo de esto, hay que hacer un par de operaciones matemáticas, y todo ocupará su respectivo lugar (son muy sencillas, no te preocupes):

Una barra estándar de chocolate de 20 gramos contiene aproximadamente 45 mgs. de cafeína; 1 taza estándar de café contiene 100 mgs, y una lata de refresco de 355 mililitros, contiene 45 mgs. (igual que una barra de chocolate). Ahora, cada uno de los resultados que vienen abajo, conviértelos en café o chocolate para los nenes.

1.- Si un niño pesa 30 kilos, entonces:

30 kilos X 3 miligramos de cafeína = 90 mgs. de cafeína diarios como máximo a ingerir. En este caso, 90 mgs. de cafeína corresponderían a 2 barras de chocolate (o 2 latas de refresco), o CASI una taza de café.

2.- Si una niña pesa 40 kilos, entonces:

40 kilos X 3 mgs. de cafeína = 120 mgs. de cafeína diarios como máximo puede consumir, lo que correspondería a 1 taza de café junto con CASI media barra de chocolate (o media lata de refresco), y así sucesivamente. Haz todos los ejemplos que quieras.

Antes de los 18 años, el rango de seguridad demostrado en cuanto al consumo de cafeína va de 50 a 300 mgs. al día (normalmente los niños entre 2 y 9 años consumen diario 50 mgs). Como ves, hasta este punto es perfectamente factible que un niño (o niña), consuma café, chocolate o refresco sin encerrar ningún riesgo a su salud, y dicho esto, para terminar, debemos puntualizar dos cosas:

La primera de ellas es que la cafeína es estimulante, y sí, entraña la posibilidad de que un pequeño se torne hiperactivo o que le cueste trabajo conciliar el sueño, sin embargo esto es un efecto directo de la sustancia sobre el organismo, que le puede ocurrir a cualquier persona; otra cosa muy distinta es que sea nociva. Hay gente que es más sensible al café que otras, y esto incluye a los adultos, en donde más de alguno si se pasa de la cantidad de café con la que prepara su bebida podría experimentar temblor de manos, ansiedad o hasta opresión torácica. Si este quita el sueño, pues no hay que tomarlo en la noche, y ya está.

Lo segundo es que sí, hemos establecido los rangos de seguridad en el consumo de cafeína y también que los niños pueden consumirla, y hemos también ejemplificado la cantidad de producto que podrían ingerir (refresco, chocolate, o taza de café) diariamente, pero eso nos lleva a un “pequeño” gran detalle: la cantidad de azúcar que acompaña a cada uno de ellos.

La gente piensa que la grasa chorreante de los tacos o la carne es la que nos engorda, y eso no es exactamente así; la culpa principal la tienen los carbohidratos. Si alguien, tras leer este artículo decide que puede comer 8 barras de chocolate al día sin intoxicarse con cafeína, estrictamente hablando tiene razón, pero le espera la obesidad, con todas sus consecuencias, por el exceso de azúcar que viene en los dulces. Por lo tanto, resolver lo primero, te expone a lo segundo. Si vas a endulzar lo que bebas, utiliza edulcorantes artificiales (y no, el aspartame no da cáncer).

La vida es un viaje único que acabará con nuestra partida de este mundo, que tiene motivos de sobra para hacer nuestra estancia en él, difícil. Es necesario que establezcamos el punto intermedio de las cosas, porque lo que va a sobrar en las redes sociales, son extremos, y en temas médicos, amarillistas y escandalosos. No te pierdas en el camino, disfruta tu café, y si tus “peques” quieren un poco, dáselos.

Ya llegarán a una edad donde beberán otro tipo de cosas que los expondrán a la cirrosis hepática y al cáncer, y poco podrás hacer por evitarlo.

No te ensañes con la cafeína.

Doctor Luis Enrique Zamora (El Doctor Humano).

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