Una verdad indiscutible en medicina, es que fumar es veneno. El tabaco, más allá de los también indiscutibles placeres que le otorga a quien lo consume, cigarrillo tras cigarrillo va dejando tras de sí daño, escombro, desierto. Calma la ansiedad, aviva los sentidos, disminuye el hambre, y si además la cabeza de quien lo usa no le da para mucho, el fumador “luce interesante” (dicen varios).

Pero la nicotina tiene efectos devastadores en el sistema cardiovascular: acelera la aterosclerosis, y eso provoca infartos, embolias y deterioro de la circulación arterial en las piernas, mediante la obstrucción del flujo de sangre rica en oxígeno hacia la parte más alejada del corazón, en este caso, los dedos de los pies, lo que provocará que ante el menor daño en esa zona, tu cuerpo sea incapaz de aportar las células necesarias para que todo cicatrice adecuadamente y entonces iniciará la temida gangrena, que no dejará más opción que amputar (cortar), la extremidad. La nicotina es veneno. Quien fuma, recorta 10 años el tiempo que iba a durar su vida.

Pero eso es solamente relacionado al corazón, porque el cigarro contiene otras sustancias que son cancerígenas, como las tristemente célebres nitrosaminas, el alquitrán, algunos productos derivados del benceno, entre otros. En el cáncer de pulmón, 9 de cada 10 diagnósticos tienen que ver con el antecedente de consumir regularmente cigarrillos. En mis videos, te he hablado acerca de que muchas veces se puede encontrar un mismo hábito (consumo de café, cigarrillos, uso de talco) en muchas personas que acaban teniendo una misma enfermedad, pero ese hallazgo epidemiológico o estadístico solo muestra una asociación (correlación), sin que se demuestre que sea la causa del padecimiento. En el caso del cigarro, se ha demostrado ya que no solo está asociado al cáncer, sino que es directamente su causa, punto.

Pero dejarlo es complicado. Más allá del pesar de despedirse de tan antiguo compañero, se dispara la ansiedad, e incluso hay quienes suben de peso. Temblores en las manos, palpitaciones, insomnio, son algunos de los síntomas que acompañan al ya de por sí muy irritable ser que está intentando dejarlo. Múltiples caminos sin salida que llevan a la mente a trabajar más de prisa para buscar una solución, entrando la lógica en juego, arrojando una maravillosa conclusión: “¡Si fumar mucho hace mucho daño, entonces hay que fumar mucho menos para que el daño sea poquito y seguir disfrutando de tan inmenso placer!”. Acto seguido, lo que eran 20 cigarrillos al día, se convierten en 15, 10 o incluso 5, dependiendo de qué tan bien le vaya al fumador con los síntomas que su cuerpo despierte cuando le quiten su más preciada droga: la nicotina.

Pero tenía que aparecer (de nuevo), el British Medical Journal:

A principios del 2018, (hace casi un año ya), apareció un metaanálisis por demás interesante en dicha revista (BMJ, por sus siglas en inglés), de donde se obtuvieron tremendas conclusiones para dar respuesta a la lógica mexicana-latinoamericana-mundial. La pregunta era si un consumo bajo en cigarrillos, es decir de 1 a 5 por día en lugar de los 20 que contiene regularmente una cajetilla, encierra gran riesgo o no de provocarte un infarto o un evento vascular cerebral (embolia).

La respuesta, más que interesante.

La lógica indica que si el riesgo a tu salud fumando 20 cigarrillos al día es de 100 % de daño, quien fume solamente un mísero cigarrillo diario estaría recibiendo “solo” un 5 % de esta agresión, y así sucesivamente: 2 cigarrillos = a 10 % de daño; 3 cigarrillos al día = a 15 % de daño, etecétera, pero ¡oh, sorpresa! (Créeme que lo siento, así es la vida).

En los análisis del estudio resultó que la lógica exponencial no aplica. Si fumas 5 cigarrillos al día (o sea una cuarta parte de la cajetilla) el riesgo que tienes es de ¡57! por ciento, comparado con aquel que cumple sagrariamente con consumirla completa. O sea, disminuyes el consumo hasta la cuarta parte del total acostumbrado pero el riesgo lo sigues manejando por arriba de la mitad, en lugar de ser un 25 % o menos, que sería lo esperado según la lógica de los que buscan fumar menos para no exponerse tanto. Rostros desesperanzados, dolientes y suplicantes, ante el temor a la muerte preguntarán si aunque sea 1, uno solo podrán degustar sin coquetear con ella lo suficiente, y me apena mucho decirlo pero la respuesta es no.

Porque en consulta muchas personas (y las que se hospitalizan también), minimizan cuando son interrogadas sobre su hábito tabáquico, el consumir un solo cigarrillo (o 2), al día. Lo dicen casi con desprecio o como si no fuera nada, pero nuestros amigos (y casi podría jurar que enemigos de los fumadores) del BMJ concluyen que quien fuma 1 “miserable” cigarrillo al día tiene un riesgo de ¡47 %! de infarto. Vuelvo a lo mismo: fumabas 20, con un 100 % de daño, y bajándole a 1 solo, tu riesgo se estanca casi en la mitad, vaya negocio tan malo, ¿no?

Todo esto hablando de un evento cardiaco, pero si nos vamos al riesgo de embolia, el riesgo NO es mucho mejor: 1 cigarrillo al día preserva este riesgo en 41 % y si son 5 cigarros al día en lugar de la cajetilla completa nos vamos hasta un 52 %. Las conclusiones de este enorme estudio son tremendas porque:

Deja en claro que NO existe una cantidad mínima que sea segura en cuanto al cigarro. Hablando de riesgo de un infarto, en promedio y como hemos visto, ¡5 cigarrillos al día ofrecen la mitad del riesgo que fumar una cajetilla completa! De aquí la sentencia es definitiva: no es buen negocio disminuir, es mejor dejarlo por completo.

En los Estados Unidos, cada año hay 525,000 eventos que involucran al corazón; 370,000 acaban en muerte. A la par, se presentan 610,000 embolias, de las cuales 140,000 son fatales. Para que magnifiques adecuadamente lo grave que es todo esto, si comparas las cifras de muertos de estas dos enfermedades con las que provoca el cáncer de pulmón, este último “solo” provoca 155,000 muertes al año. Este artículo entonces es de gran validez, porque como médico me enseña (y a ti como paciente), que hay que dejar para siempre el tabaquismo.

Agárrate de donde puedas, cualquier madero flotante en el océano puede salvar tu vida: Terapia de reemplazo de nicotina, bupropión, vareniclina y por supuesto el cigarro electrónico, que aunque de este último sus efectos cardiovasculares están aún en investigación (es un producto joven que apenas nació en el 2004, por lo que sus efectos a largo plazo los desconocemos aún), parece ser menos dañino que el cigarro convencional (hasta un 95 % menos nocivo, mencionan algunas fuentes), del cual este último sabemos que es veneno puro para el organismo.

(El artículo del BMJ es bastante denso, pues contiene más de 190 estudios, de los cuales al menos 141 son de cohortes, para quien desee adentrarse en él. Dejo el enlace al fnal como fuente bibliográfica).

Alguna vez iniciaste tu camino junto al cigarro, seguramente desde la preparatoria; desde entonces te ha acompañado todos los días, y quizás a mayor cantidad que antes, ocultos sus daños por tu aparentemente indestructible juventud. Vives una época gloriosa de conocimiento y tratamientos, la ciencia lo colma todo y nos enseña el camino para vivir mejor, solo hace falta tomarlo.

Deja de pensar que porque no sientes nada malo, no está ocurriendo nada, porque sí lo está.

Estoy seguro que dejar de fumar no será fácil para muchos, pero tampoco será fácil conseguir un corazón nuevo para trasplante, o vivir con unos tubos finos de plástico de donde emane oxígeno toda la vida, o entrar a quimioterapia por cáncer de pulmón, o mirar hacia abajo y ver que te falta una pierna, añorando tiempos pasados que no volverán jamás.

Eres la generación que tiene en la palma de la mano cambiar su vida.

¿Lo harás?

Dr. Luis Enrique Zamora (Doctor Humano).

Bibliografía:

https://www.bmj.com/content/bmj/360/bmj.j5855.full.pdf

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